Un grupo de 50 menores judíos franceses fue expulsado de un avión de Vueling en el aeropuerto de Valencia por según “comportamiento conflictivo”. Los adolescentes, de entre 13 y 15 años, regresaban a París tras asistir a un campamento de verano en la localidad catalana de Calella.
La tripulación pidió al grupo abandonar el avión, junto a su monitora de 21 años, generando acusaciones de antisemitismo por parte de los padres. Según Karine Lamy, madre de uno de los jóvenes, los chicos entonaron una canción hebrea y fueron advertidos de que pararan o llamaban a la policía.

A pesar de obedecer la orden, la aerolínea solicitó la intervención de las fuerzas de seguridad, que obligaron al grupo a bajar del avión.
Los agentes requisaron los móviles de los menores para verificar si alguno había grabado lo sucedido durante la espera dentro del avión. La directora del grupo protestó por esta acción, que consideró ilegal, y fue esposada, tirada al suelo y detenida, según denuncian las familias.
Michael Frojman, padre de uno de los menores, afirmó que hubo palizas y que los niños fueron retenidos sin poder moverse ni comunicarse.
Añadió que fueron encerrados toda la tarde en una sala del aeropuerto, sin permiso para salir, ni acceso a asistencia básica por parte de Vueling.
Tras la expulsión, los menores quedaron varados en Valencia, sin alternativa de vuelo ni ayuda logística por parte de la compañía aérea.
Una organización judía local intervino para brindar comida y alojamiento hasta que se reorganizó su regreso a Francia días después del incidente.








