La Guardia Civil y Salvamento Marítimo han interceptado en apenas 24 horas a 257 inmigrantes ilegales en Cabrera y Formentera. En los últimos cinco años han entrado más de tres millones de personas, mientras muchos españoles siguen sin recibir ayudas.
La noche del martes arribaron siete pateras con 73 inmigrantes, la mayoría varones jóvenes en edad militar. Una embarcación fue rescatada con 17 magrebíes y otra con 22 subsaharianos, ambas en aguas cercanas a Cabrera. Los rescates se suceden mientras la administración sigue sin reforzar la protección de nuestras fronteras.
Durante la madrugada del miércoles fueron interceptadas seis pateras más con 127 inmigrantes ilegales. Primero llegaron 23 subsaharianos y minutos después otros 25, todos en la misma zona. Pese a ello, las autoridades insisten en políticas migratorias que no frenan el flujo constante.
A las 04.20 fueron localizados 21 magrebíes en Es Caló, y poco después otros 25 subsaharianos en Cabrera. En la misma franja horaria aparecieron 14 magrebíes más en la playa de los Arenales. La mayoría son hombres jóvenes, un patrón que se repite sin que el Gobierno dé explicaciones claras.
Ya por la mañana se hallaron otros 19 magrebíes en Es Caló y, horas después, 18 subsaharianos en Cabrera. Mientras tanto, miles de familias españolas carecen de apoyo. Resulta incoherente mantener la entrada masiva de ilegales cuando ni siquiera se protege a los ciudadanos del propio país.
El efecto llamada se dispara: casi 1.000 inmigrantes ilegales llegan a Canarias en 15 días
Las Islas Canarias están viviendo un repunte alarmante de la inmigración ilegal, rompiendo la calma de los últimos meses. Casi mil personas han llegado en apenas quince días, desbordando los recursos y la paciencia de los canarios. Mientras tanto, el Gobierno sigue mirando hacia otro lado, más preocupado por no 'ofender' a nadie que por proteger nuestras fronteras.
Cada día llegan nuevas embarcaciones desde Marruecos, Senegal o Mauritania, con decenas o cientos de inmigrantes ilegales. Las mafias han encontrado en Canarias una puerta abierta, sabiendo que aquí nadie les detendrá. El llamado 'efecto llamada' es más fuerte que nunca porque saben que, al llegar, tendrán techo, comida y ayudas que muchos españoles aún esperan.








