La tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) ha provocado una oleada de miedo, tristeza y desconfianza entre los viajeros de la estación Madrid-Puerta de Atocha. El accidente entre un AVE de Renfe y un tren Iryo, cuyo balance provisional se sitúa en 68 personas fallecidas, ha despertado nuevas dudas sobre la seguridad de la red ferroviaria española.
Decenas de pasajeros han acudido a los mostradores de Renfe para buscar información sobre sus viajes cancelados, mientras otros han reconocido que ya no se sienten seguros utilizando el tren. "Estamos indefensos, no tenemos seguridad. Es una pena que los ciudadanos tengamos que viajar de esta manera", ha lamentado Rafaela, una de las afectadas.
Especialmente contundente ha sido María Teresa, que tenía previsto desplazarse a Sevilla junto a su marido para celebrar sus 59 años de matrimonio. "Yo ya no me subo en el tren para nada", ha asegurado, profundamente afectada por lo sucedido.
El miedo se apodera de Atocha tras la tragedia de Toledo: "Yo ya no me subo en un tren"
Los viajeros denuncian inseguridad y falta de confianza en Renfe
El accidente ha reabierto las críticas sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias y las incidencias que sufren los pasajeros. El marido de María Teresa ha cuestionado las condiciones de las vías, recordando una experiencia anterior: "Las vías están de pena".
Otro de los viajeros afectados, José, también ha expresado su preocupación por la sucesión de accidentes. "Siento decepción, que pase dos veces en un año y en la misma vía", ha lamentado, en referencia a las tragedias de Adamuz y Toledo.
Su testimonio refleja el temor que se ha extendido entre algunos usuarios del transporte ferroviario: "Vas con la idea de estar poniendo en riesgo tu vida".
Estas declaraciones vuelven a situar bajo presión la gestión del Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente, ante la pérdida de confianza expresada por los viajeros después de dos graves accidentes ferroviarios en menos de diez meses.
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Las familias buscan respuestas
La estación de Atocha también ha recibido a familiares y allegados de las víctimas que buscaban información sobre los pasajeros de los trenes accidentados. Para atenderlos, se han habilitado dos salas y se han movilizado psicólogos, Policía, Samur, Samur Social y Cruz Roja.
Mientras tanto, los viajeros afectados por la suspensión ferroviaria han tenido que buscar alternativas para desplazarse hacia Andalucía. Los precios de algunos vehículos de alquiler han pasado de 60 a 160 euros, según los testimonios recogidos durante la jornada.
La situación evidencia las consecuencias de una tragedia que, además de provocar numerosas víctimas, ha golpeado la confianza de los ciudadanos en el transporte ferroviario español.
El Gobierno de Pedro Sánchez afronta ahora el reto de esclarecer las causas del accidente y recuperar esa confianza. Las familias necesitan respuestas y los viajeros, garantías de seguridad que vayan más allá de las declaraciones institucionales.