La localidad de Salt, en Girona, ha sido el epicentro de dos noches de disturbios violentos que han generado una gran alarma en la comunidad. Los incidentes, marcados por la quema de contenedores, daños en la vía pública y ataques directos a la policía, han dejado claro el nivel de tensión social en la zona. Los manifestantes, principalmente jóvenes magrebíes, no han dudado en enfrentarse a los agentes de los Mossos d'Esquadra.
Uno de los eventos más graves ocurrió cuando un grupo de más de 200 inmigrantes intentó okupar un inmueble. Lo que generó una fuerte respuesta policial.
La situación se desbordó rápidamente, llegando incluso a un intento de asalto a la comisaría de los Mossos. Esto obligó a las fuerzas de seguridad a utilizar lanzadoras de foam para dispersar a los manifestantes y evitar una escalada mayor de violencia.

Estos disturbios en Salt, sin embargo, no fueron un caso aislado. En Mataró, Barcelona, decenas de jóvenes magrebíes se unieron a las revueltas, gritando consignas como "Allahu Akbar" y "Mossos hijos de puta".








