El consejero delegado de la compañía advirtió en el Senado de los problemas del sistema LZB en la línea Madrid-Andalucía, donde se produjo el accidente que ha dejado 69 fallecidos
Iryo alertó a Adif de las averías del sistema de seguridad LZB que provocaban la paralización de sus trenes en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, semanas antes del accidente ferroviario de Urda (Toledo). La compañía había comunicado estas incidencias desde 2025, advirtiendo de las dificultades para recuperar la circulación cuando se perdía la conexión entre el tren y la infraestructura.
Según ha publicado THE OBJECTIVE, el consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, expuso estos problemas el pasado 5 de octubre durante una comparecencia en el Senado. El directivo explicó que las incidencias más frecuentes en este corredor estaban relacionadas con el sistema de señalización LZB, encargado de supervisar la circulación ferroviaria.
Estas advertencias sitúan nuevamente bajo presión al Ministerio de Transportes de Óscar Puente y a Adif, que conocía la existencia de problemas capaces de inmovilizar los convoyes. El accidente de Toledo, que ha dejado 69 fallecidos, obliga ahora a esclarecer si estas incidencias tuvieron alguna relación con el siniestro.
Iryo avisó a Adif semanas antes del accidente de Toledo de que los fallos del sistema LZB dejaban sus trenes parados
Iryo llevaba desde 2025 comunicando los fallos a Adif
Durante su intervención en el Senado, Favara reconoció que las desconexiones del sistema LZB provocaban la detención automática de los trenes y que restablecer su funcionamiento podía llevar bastante tiempo.
"Es un sistema seguro, pero bastante antiguo, y cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover y lleva bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio", explicó el directivo.
Los maquinistas de Iryo trasladaban estas incidencias directamente al Centro de Regulación del Tráfico de Adif, siguiendo los procedimientos establecidos. La compañía también confirmó que conservaba registros de buena parte de las comunicaciones realizadas.
Sin embargo, el consejero delegado señaló que Adif no tenía obligación de informar posteriormente a la operadora sobre las actuaciones realizadas para solucionar las anomalías. Esta circunstancia plantea interrogantes sobre el seguimiento de unas averías que habían sido comunicadas antes de la tragedia.
Iryo avisó a Adif semanas antes del accidente de Toledo de que los fallos del sistema LZB dejaban sus trenes parados
La maquinista del Iryo comunicó el mismo problema antes del choque
Las conversaciones registradas durante la mañana del accidente reflejan una incidencia similar a las advertidas previamente por Iryo. Después de que una avería del LZB obligara a detener varios trenes, el centro de control de Atocha autorizó la reanudación de la circulación.
Sin embargo, la maquinista del Iryo comunicó que su convoy seguía inmovilizado. "No me está permitiendo el tren reiniciar el sistema LZB. Y por eso estoy detenida todavía ante la señal de entrada", explicó a los responsables de circulación.
Mientras el tren de Iryo permanecía detenido, un AVE de Renfe recibió autorización para continuar su recorrido y terminó colisionando con el convoy inmovilizado. Óscar Puente ha relacionado el origen de la emergencia con el fallo del LZB y ha cuestionado una decisión adoptada desde el centro de control.
El accidente también ha reabierto el debate sobre los retrasos en la sustitución del antiguo LZB por el sistema ERTMS, más moderno. Las investigaciones deberán determinar qué ocurrió y si los avisos previos fueron atendidos adecuadamente por Adif.