Fuentes policiales alemanas informaron de una serie de explosiones y disparos en la Lerchenauer Straße a las 4:40 de la madrugada. Poco después, un edificio familiar ardía mientras un autobús y una furgoneta aparecían completamente calcinados. Esta escalada de violencia sorprende por su precisión y organización.
La policía encontró el cuerpo sin vida de un hombre que habría colocado explosivos en la casa de sus propios padres. Portaba una mochila sospechosa, lo que obligó a desplegar unidades especiales ante el riesgo de nuevas trampas. En las inmediaciones se halló a otra persona herida de bala que murió poco después.
Dentro de la vivienda incendiada se localizaron bombas trampa. Esto refuerza la hipótesis de que no fue un acto impulsivo, sino una acción planificada. El carácter metódico recuerda a prácticas de grupos radicales de extrema izquierda.
La policía investiga la posible conexión con Antifa, un colectivo que en Alemania acumula denuncias por violencia y sabotaje. El mismo día apareció en indymedia.org un texto titulado ` Antifa significa ataque´ , celebrando incendios de coches de lujo y `visitas domiciliarias´. El mensaje terminaba con la frase que destila odio ideológico.
El paseo matutino de un fascista no terminó muy bien
Esta coincidencia refuerza la sospecha de que sectores de la extrema izquierda han normalizado la violencia política. Mientras tanto, los grandes medios progresistas apenas cubren estas conexiones, protegiendo a Antifa con un silencio cómplice.








