Mantener el horno limpio es clave para que siga funcionando de manera óptima y para evitar sabores indeseados en las comidas. Sin embargo, cuando las bandejas acumulan grasa y suciedad, la tarea puede parecer imposible. Por suerte, existe un truco económico y eficaz que requiere muy poco esfuerzo y ningún producto químico agresivo.
La mezcla mágica para eliminar la grasa
Si buscas una solución natural y económica, el bicarbonato de sodio y el vinagre son tus mejores aliados. Estos dos ingredientes, que probablemente ya están en tu despensa, funcionan en conjunto para descomponer la grasa más rebelde sin dañar la superficie de tus bandejas.
¿Cómo hacerlo? Empieza cubriendo toda la bandeja con una capa generosa de bicarbonato de sodio. Este actúa como un abrasivo suave que no raya ni desgasta la superficie. Después, rocía vinagre de limpieza sobre el bicarbonato: el resultado será una reacción efervescente que aflojará la grasa incrustada.

El truco está en la paciencia
Deja que la mezcla haga su magia durante toda la noche. Si tienes prisa, al menos asegúrate de dejarla actuar entre 6 y 8 horas. Durante este tiempo, el bicarbonato y el vinagre penetrarán la suciedad, haciendo que la grasa sea más fácil de retirar.
A la mañana siguiente, utiliza una esponja suave y agua tibia para limpiar la bandeja. Notarás que la grasa se desprende con mucha facilidad. Una vez limpia, enjuágala con abundante agua y déjala secar al aire.
Cómo proteger las bandejas y evitar la acumulación de grasa
Aunque limpiar con bicarbonato y vinagre es efectivo, lo ideal es prevenir la acumulación de grasa para que las bandejas del horno se mantengan en buen estado por más tiempo.







