La calma de un vecindario puede alterarse de golpe cuando una gran compañía decide tomar medidas drásticas. Lo que parece una simple medida comercial de Carrs-Safeway, tiene consecuencias profundas para la comunidad. Y cuando afecta al acceso a productos esenciales, el impacto es aún mayor.
En Anchorage, Alaska, la cadena de supermercados Carrs-Safeway ha confirmado el cierre de su establecimiento más antiguo. El local, ubicado en el número 1340 de Gambell Street, dejará de operar el próximo 10 de mayo. Con casi 70 años de historia, su cierre ha generado gran preocupación entre los vecinos del barrio de Fairview.

Una medida que sacude a Fairview
La tienda, abierta desde 1957, ha sido una referencia para muchas generaciones. Su ubicación era clave, especialmente para personas mayores, con discapacidad o sin vehículo propio. Muchos vecinos dependen de ella para conseguir alimentos, medicinas y productos básicos sin necesidad de desplazarse lejos.
James Thornton, presidente del Consejo Comunitario de Fairview, fue claro al respecto en una entrevista para Anchorage Daily News. En sus palabras, “el vecindario necesita esta fuente principal de alimentos”. Asegura que muchas personas no tienen otra forma de acceder a productos esenciales, y que este cierre complica mucho su día a día.
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Además de su función práctica, este establecimiento tiene un valor histórico. En 1964, tras protestas impulsadas por la comunidad afroamericana, el supermercado contrató al primer trabajador afroamericano del comercio minorista del municipio: Richard Watts Jr. Él mismo ha dicho que “cerrar este local es como arrancarle el corazón a la comunidad”.







