Más de un millón de euros en joyas y ninguna factura, recibo o documento que permita justificar su procedencia. Esta es la situación que rodea a las piezas encontradas por la Policía en el despacho de José Luis Rodríguez Zapatero y cuyo origen trata de esclarecer ahora la Audiencia Nacional.
El expresidente socialista reconoció ante el juez que no dispone de pruebas documentales sobre la entrega de estos objetos. Tampoco conserva otros elementos que permitan acreditar cómo recibió las joyas, que atribuye a un supuesto obsequio de la monarquía saudí.
La dimensión económica del hallazgo quedó reflejada en la última valoración realizada por la joyería Yanes. Su informe situó en 1.023.320 euros el precio de mercado de las más de 60 piezas que la UDEF encontró durante el registro del despacho del exdirigente socialista.
La dimensión económica del hallazgo quedó reflejada en la última valoración realizada por la joyería Yanes
El caso ha adquirido entidad propia dentro de la investigación judicial. El magistrado José Luis Calama decidió abrir una pieza separada para analizar específicamente la procedencia de las joyas y añadió dos nuevas imputaciones a Zapatero: presuntos delitos de contrabando y fraude fiscal.
La explicación del expresidente pasa por un regalo que, según sostiene, recibió del entonces monarca saudí Abdalá bin Abdulaziz Al-Saud. Se trataría de tres colecciones elaboradas con piedras preciosas, entre ellas rubíes, esmeraldas y zafiros, que incluían collares, pulseras, anillos y pendientes.
Zapatero mantiene que aceptó los conjuntos como gesto de cortesía y que después los depositó en una caja fuerte junto a otras piezas familiares y regalos de personas de su entorno. También sostiene que nunca los utilizó y que no era consciente de su valor.
Sin embargo, la Fiscalía Anticorrupción rechaza que las joyas puedan explicarse como un simple obsequio del rey saudí. La falta de documentación sobre su adquisición y entrega sitúa precisamente su procedencia en el centro de las pesquisas.