Las importaciones suben un 7% y los acuerdos con Sudáfrica y Mercosur agravan la presión sobre la clementina
El campo valenciano afronta una campaña negra y con un enemigo claro en el horizonte: la avalancha de cítricos extranjeros que la Unión Europea deja entrar sin freno. La primera previsión del aforo 2026-2027 de la Unió Llauradora augura la segunda producción de cítricos más baja de las últimas décadas en la Comunitat Valenciana. El clima, las plagas y el envejecimiento del arbolado pesan, pero la organización agraria señala también a un factor que Bruselas alimenta: la creciente competencia de terceros países.
Sudáfrica, Egipto e Israel disparan sus envíos
La presión exterior no deja de crecer. En el último ejercicio, Sudáfrica volvió a incrementar sus exportaciones a Europa un 15%, mientras Egipto lo hizo otro 15%, Israel un 17% y Argentina un llamativo 58%. Sudáfrica reforzó su presencia en la UE hasta las 484.118 toneladas, acaparando el 32% de las importaciones extracomunitarias. Para dimensionar el salto: en 2020/2021 apenas rozaba las 326.711 toneladas. Egipto, segundo vendedor, ya coloca 390.987 toneladas, un 20% del total.
Bruselas retira los aranceles y firma con Mercosur
Lo peor, avisa el sector, está por llegar. Un informe de la Conselleria de Agricultura constata que esta tendencia irá al alza tras la retirada de aranceles a Sudáfrica pactada por la UE, así como con el acuerdo de comercio firmado con Mercosur. A nivel global, la importación de terceros países a la UE alcanzó los 1,502 millones de toneladas, un 7% más que el ejercicio anterior y un 15% por encima de hace dos campañas. Cada tratado comercial de Bruselas se traduce en más camiones extranjeros compitiendo con el agricultor valenciano.
La clementina, en el punto de mira
Hay una amenaza que golpea de lleno a Castellón. La provincia cultiva sobre todo clementina, y las importaciones de pequeños cítricos se dispararon un 33% la pasada campaña, hasta las 589.181 toneladas. En cinco años, esas ventas se han duplicado en la UE, con Sudáfrica como gran protagonista: sus envíos de pequeños cítricos pasaron de 106.244 toneladas en 2023/2024 a 149.828 en 2025/2026. El país africano ya ha superado a Marruecos y a Turquía en este segmento.
Un modelo que asfixia al productor local
El diagnóstico del campo es demoledor. Mientras el agricultor valenciano soporta unos costes crecientes y una normativa cada vez más exigente, la Unión Europea premia con la entrada libre a países que no juegan con las mismas reglas fitosanitarias ni laborales. El resultado es una cosecha bajo mínimos y unos precios presionados a la baja por una competencia desleal amparada desde Bruselas.
El campo valenciano encara así una de sus peores campañas mientras las políticas comerciales europeas siguen abriendo la puerta a la fruta de fuera. Con la retirada de aranceles a Sudáfrica y el acuerdo de Mercosur en marcha, la tendencia solo puede empeorar. Los agricultores llevan años avisando de que cada concesión de Bruselas se paga en el campo español, y las cifras vuelven a darles la razón.