Donald Trump prepara un anuncio considerado “importante” sobre la guerra en Oriente Medio, previsto para la noche del miércoles, en un contexto de alta tensión. El presidente estadounidense ha adelantado que las tropas de su país podrían retirarse en un plazo breve, estimado entre dos y tres semanas. Sus declaraciones han generado incertidumbre sobre el papel de Washington en el conflicto, especialmente tras insistir en reducir la implicación directa.
Trump también ha señalado que un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz afectaría principalmente a otros países, restando responsabilidad a EE.UU. Este paso estratégico se produce mientras crecen las dudas sobre el futuro equilibrio en la región y la seguridad de las rutas energéticas globales.
Desde Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araghchi, ha confirmado que Irán no ha respondido a la propuesta de paz presentada por Washington. El plan estadounidense incluía 15 puntos, aunque las autoridades iraníes no han ofrecido una contraoferta ni han mostrado avances concretos. Araghchi ha negado además que existan negociaciones formales en curso, contradiciendo el optimismo expresado previamente por Trump.

Las palabras del diplomático reflejan una falta de consenso entre ambas partes, en un momento en que la comunidad internacional pide diálogo. Mientras tanto, Israel mantiene su ofensiva militar con bombardeos continuados sobre objetivos en Irán y también en territorio libanés.








