
Traición en el socialismo: Felipe González abandona a Pedro Sánchez y expone el colapso interno del PSOE
González fue claro al admitir que votará en blanco en las próximas generales si Sánchez repite como candidato del PSOE
Felipe González rompe con Sánchez y deja al descubierto la crisis silenciosa del socialismo español
Las declaraciones de Felipe González han provocado un terremoto interno en el socialismo que ya no puede maquillarse con discursos optimistas. No se trata de una discrepancia menor, sino del diagnóstico de quien gobernó España y conoce los resortes del poder. El principal señalado es Pedro Sánchez, cuyo liderazgo empieza a resquebrajarse incluso entre referentes históricos.
González fue claro al admitir que votará en blanco en las próximas generales si Sánchez vuelve a encabezar la candidatura socialista. Un gesto políticamente demoledor que evidencia una ruptura profunda con la actual dirección del PSOE. Cuando un expresidente se aparta así, el problema deja de ser coyuntural y pasa a ser estructural.
El veterano dirigente no solo marcó distancias, sino que puso palabras al malestar interno acumulado durante años. “La falta de autocrítica es total”, afirmó, en referencia directa a la reacción del partido tras los últimos reveses electorales. Esa frase resume el estado de un PSOE encerrado en su propio relato.

Autocrítica inexistente y estrategias que pasan factura
Para González, la dirección socialista ha optado por justificar derrotas en lugar de analizarlas con honestidad. Esa dinámica impide corregir errores y aleja al partido del país real, donde crecen la precariedad y el desencanto político. Mientras desde Moncloa se insiste en mensajes triunfalistas, la calle percibe un Gobierno desconectado.
El expresidente también cuestionó la estrategia de polarización impulsada por el Ejecutivo, señalando que ha terminado beneficiando a Vox. A su juicio, jugar con los extremos no fortalece al centro político, sino que lo debilita peligrosamente. “Por el camino que vamos no se evita”, advirtió sobre el avance de opciones radicales.
A ello se suma su rechazo frontal a los pactos con Bildu, que considera incompatibles con la tradición socialista. González dejó claro que existen límites políticos y éticos que no deberían cruzarse por mera aritmética parlamentaria. Estas alianzas han erosionado la credibilidad del PSOE entre votantes históricos.
Sánchez, cada vez más aislado dentro de su propio partido
La respuesta del aparato socialista ha sido minimizar las palabras del expresidente y cerrar filas alrededor de Sánchez. Pero ese reflejo defensivo solo refuerza la imagen de un liderazgo ensimismado, poco dispuesto a escuchar críticas internas. Alcaldes, militantes y cuadros intermedios expresan en privado un cansancio creciente.
El problema ya no es únicamente electoral, sino de rumbo y credibilidad. Que una figura central del socialismo moderno opte por el voto en blanco debería activar todas las alarmas internas. Porque cuando incluso Felipe González se aparta, queda claro que el mayor desafío del PSOE no está enfrente, está dentro.
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