Las señales previas a la tragedia de Adamuz reaparecen en otras líneas de la red ferroviaria gestionada por Óscar Puente
Las señales previas al accidente de Adamuz ahora vuelven a aparecer en otros puntos de la red
porJose Andres Jorge Barceló
politica
Antes del descarrilamiento, varios trenes que atravesaron el tramo afectado ya presentaban anomalías en sus ruedas
Las primeras señales que precedieron al trágico accidente ferroviario de Adamuz, que dejó decenas de víctimas, no han desaparecido. Por el contrario, han vuelto a detectarse en otros puntos de la red, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles fallos estructurales aún no resueltos en la infraestructura ferroviaria española.
Antes del descarrilamiento, varios trenes que atravesaron el tramo afectado ya presentaban anomalías en sus ruedas. Se trataba de marcas inusuales, rozaduras que no fueron identificadas en su momento como un indicio de peligro. Sin embargo, tras el accidente, estas señales se confirmaron como una consecuencia directa de la rotura del carril.
Marcas en las ruedas previas a la tragedia de Adamuz
Un patrón que se repite
Días después del siniestro, el ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció que tanto el tren implicado como otros convoyes que habían pasado previamente por el mismo punto presentaban marcas similares. Algunas de estas alcanzaban incluso el tamaño de una moneda, lo que evidenciaba un problema persistente en la vía.
Las investigaciones situaron el foco en el kilómetro 318 de la línea Madrid–Sevilla, donde se detectó una rotura de unos 30 centímetros en el carril, probablemente vinculada a una soldadura defectuosa. La hipótesis principal es que el fallo no se produjo de forma repentina, sino que llevaba tiempo activo, afectando a varios trenes antes de desencadenar el accidente.
El informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) reforzó esta teoría al identificar un patrón uniforme de muescas en las ruedas de diferentes trenes. En total, al menos tres composiciones —un Alvia y dos trenes de Iryo— presentaban daños similares tras circular por la zona horas antes del descarrilamiento.
Fallos difíciles de detectar
Uno de los aspectos más preocupantes es la dificultad para identificar este tipo de anomalías. Según la investigación, solo uno de los maquinistas detectó una ligera vibración al pasar por el tramo afectado, sin llegar a considerarla relevante. El resto de trenes continuaron su recorrido sin reportar incidencias.
Óscar Puente y su gestión de los trenes/Europa Press
Además, un informe sobre el sistema de señalización reveló una caída de tensión en el circuito de vía hasta 22 horas antes del accidente. Esta anomalía, potencialmente relacionada con la fractura del carril, no generó ninguna alerta que permitiera activar protocolos de seguridad.
Nuevos casos en otras líneas
Lo más inquietante es que este mismo patrón ha comenzado a repetirse en otros puntos de la red ferroviaria. Según información interna publicada por el diario El Debate, dos trenes de Media Distancia que operan entre Madrid y Extremadura han registrado marcas similares en sus ruedas.
Las unidades afectadas coinciden en varios trayectos recientes, lo que ha permitido acotar posibles zonas de riesgo. Entre ellas destacan los tramos Zafra–Mérida y el eje Mérida–Cáceres–Madrid, donde podrían estar reproduciéndose fallos similares a los detectados en Adamuz.
Crece la preocupación
La reaparición de estas señales ha reavivado la preocupación sobre el estado de mantenimiento de la red ferroviaria y la eficacia de los sistemas de prevención. La posibilidad de que varios trenes circulen sobre vías dañadas sin que se detecte el problema plantea interrogantes sobre los protocolos de seguridad actuales.