La posibilidad de unas elecciones generales anticipadas ha pasado a ocupar el centro de las conversaciones en el Gobierno después de que el Congreso rechazara este viernes los dos decretos de vivienda. Pedro Sánchez se tomará el fin de semana para valorar el escenario antes de decidir si acorta la legislatura.
El presidente no tendría agenda pública durante estos días y pretende utilizar ese margen para analizar distintos elementos antes de tomar una decisión. Entre ellos estaría la respuesta social al fracaso parlamentario de las medidas de vivienda y su posible repercusión electoral.
El debate no se limita a Moncloa. Ministros y dirigentes socialistas consideran favorable la posibilidad de volver a las urnas. «Repartamos cartas de nuevo», señalan fuentes socialistas, mientras desde el entorno presidencial mantienen que «todas las opciones están abiertas».
Sánchez mantuvo este viernes distintos contactos con ministros y personas de su confianza en el Congreso. La decisión, sin embargo, dependerá exclusivamente del presidente, que ya sorprendió en 2023 convocando elecciones anticipadas después de las municipales y autonómicas.
Sánchez mantuvo este viernes distintos contactos con ministros y personas de su confianza en el Congreso
Uno de los factores que Moncloa estaría observando durante las próximas horas es cómo recibe la calle la caída de los decretos. «Depende de cómo evolucione la sociedad estos días», explican fuentes gubernamentales.
El PSOE también estaría analizando el posible comportamiento de su electorado. En el Ejecutivo preocupa especialmente la abstención entre antiguos votantes socialistas y quieren comprobar si la derrota parlamentaria puede provocar una mayor movilización de sus bases.
Una convocatoria inmediata también tendría consecuencias para Sumar, que todavía no ha cerrado su futura candidatura ni el liderazgo con el que concurriría a unas elecciones. La formación tiene prevista una reunión este domingo en medio de las especulaciones sobre un posible adelanto.
El calendario permite que la decisión pueda producirse en cuestión de días. El 29 de noviembre aparece como la primera fecha posible para celebrar las elecciones. Si Sánchez escogiera esa opción, el decreto de disolución de las Cortes podría aprobarse el lunes, coincidiendo con una reunión de la Ejecutiva del PSOE, para su posterior publicación en el BOE.
Las especulaciones aumentaron tras las palabras pronunciadas por el propio Sánchez antes de las votaciones. «Hagan lo correcto o, si no, la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de lo que imaginan», afirmó dirigiéndose a los grupos que rechazaban las medidas.
En paralelo, dentro del Gobierno existe malestar por el desenlace de los decretos. Fuentes gubernamentales hablan de «profunda decepción» y aseguran que, cuando las medidas llegaron el martes al Consejo de Ministros, el Ejecutivo consideraba que disponía del respaldo de Junts.
«No podemos entender que hayan votado en contra», lamentan esas fuentes. Finalmente, los votos de los siete diputados de Junts resultaron determinantes para que las normas no consiguieran superar su convalidación.