Las tensiones con Rabat no han frenado los compromisos económicos de España con Marruecos durante los gobiernos de Pedro Sánchez. Desde 2019, el país vecino ha sido destinatario de ayudas y programas de cooperación cuyo presupuesto conjunto supera los 158 millones de euros, según una recopilación de datos oficiales realizada por THE OBJECTIVE.
Esta colaboración se ha desarrollado en paralelo a algunos de los episodios más delicados de las relaciones entre ambos países, como la crisis migratoria de Ceuta de 2021 o el cambio de postura del Ejecutivo español respecto al Sáhara Occidental.
El control de la inmigración irregular se ha convertido en uno de los principales destinos de estos recursos. Sin embargo, los compromisos también incluyen proyectos para reforzar el funcionamiento de organismos judiciales y administrativos marroquíes.
El control de la inmigración irregular se ha convertido en uno de los principales destinos de estos recursos
Millones para Marruecos en plena tensión fronteriza
Uno de los momentos más controvertidos de esta colaboración se produjo en mayo de 2021. Mientras Ceuta afrontaba la entrada de miles de inmigrantes desde territorio marroquí, el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, defendía una nueva aportación de 30 millones de euros para Rabat.
Aquella cantidad se sumaba a los 32,37 millones que el Gobierno español había autorizado en 2019 para apoyar la actividad de las fuerzas de seguridad marroquíes frente a la inmigración irregular y las redes de tráfico de personas.
La cooperación volvió a recibir un impulso económico en octubre de 2022, cuando el Consejo de Ministros aprobó otra partida de 30 millones destinada a medios materiales y necesidades operativas de los servicios policiales del país vecino.
Las tres decisiones representan compromisos por 92,37 millones de euros, aunque las cifras publicadas no acreditan que la totalidad de los fondos haya sido efectivamente desembolsada.
La Unión Europea también financia proyectos gestionados desde España
Más allá de las aportaciones del Ministerio del Interior, la cooperación con Marruecos se extiende a iniciativas internacionales gestionadas por una entidad del sector público español.
Se trata de la Fundación para la Internacionalización de las Administraciones Públicas (FIAP), que participa en proyectos financiados por la Comisión Europea.
Entre las actuaciones identificadas destaca una iniciativa de 44 millones de euros desarrollada entre 2019 y 2025. Su objetivo consistía en mejorar la capacidad de Marruecos para controlar sus fronteras terrestres y marítimas.
A comienzos de 2026 se puso en marcha otro programa, dotado con 15 millones de euros y previsto hasta 2030, para reforzar la cooperación frente a las organizaciones dedicadas a la trata de personas y al tráfico ilícito de inmigrantes.
También se han contemplado actuaciones para modernizar instituciones judiciales marroquíes, con participación de organismos españoles como el Consejo General del Poder Judicial y la Abogacía General del Estado.
En total, los nueve proyectos identificados por THE OBJECTIVE reúnen 66,1 millones de euros de presupuesto europeo. Esta cantidad incluye actuaciones futuras y no debe confundirse con ayudas financiadas directamente por el Gobierno español.
El giro sobre el Sáhara y la crisis de Ceuta
La continuidad de esta colaboración económica contrasta con los desencuentros diplomáticos que han marcado la relación bilateral.
En 2021, la decisión de España de atender médicamente al dirigente del Frente Polisario Brahim Ghali desencadenó una crisis con Marruecos. Poco después se produjo la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, un episodio que provocó una fuerte reacción política y diplomática.
El Parlamento Europeo llegó a censurar la utilización de la presión migratoria con fines políticos, especialmente cuando afectaba a menores de edad.
La situación cambió en marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez respaldó la propuesta de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. La decisión supuso un importante cambio en la política exterior española y abrió un conflicto diplomático con Argelia.
Pese a estos antecedentes, la cooperación con Marruecos ha seguido ampliándose a nuevos ámbitos.