El Gobierno del Reino Unido ha anunciado la convocatoria de una cumbre internacional con más de 30 países para abordar la situación del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo. La reunión tiene como objetivo analizar medidas diplomáticas y políticas que permitan reabrir y garantizar la seguridad del paso marítimo, afectado por la tensión en Oriente Medio y el impacto del conflicto con Irán en el comercio global de petróleo.
La iniciativa británica busca coordinar una respuesta conjunta entre aliados internacionales ante el riesgo que supone el bloqueo o la inestabilidad en este punto clave para el suministro energético mundial. El Ejecutivo de Londres considera prioritario restablecer la normalidad en la zona para evitar nuevas alteraciones en los mercados y reforzar la seguridad marítima en una región altamente sensible.

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido la necesidad de una acción diplomática coordinada y ha mantenido contactos con socios del G7 y responsables de defensa de distintos países. Starmer ha señalado que el objetivo es lograr que el estrecho de Ormuz vuelva a ser plenamente seguro y operativo, aunque ha reconocido que la evolución del conflicto en la región condiciona cualquier avance inmediato.








