El sistema de pulseras telemáticas para proteger a víctimas de violencia de género vuelve a quedar en entredicho y sitúa en el foco la gestión del Ministerio de Igualdad que dirige Ana Redondo. El último informe del Defensor del Pueblo recoge múltiples quejas registradas en 2025 que apuntan a fallos relevantes en estos dispositivos, pese a tratarse de una herramienta clave de protección.
Entre los problemas detectados figuran la falta de cobertura móvil, errores en la geolocalización, baterías con escasa autonomía, facilidad de manipulación y una tecnología que se ha quedado atrás. Todo ello, según el organismo, deriva en avisos constantes e incluso falsas alarmas que activan protocolos de emergencia sin que exista una amenaza real.
Pero más allá de las molestias, el informe advierte de algo más preocupante: estos fallos pueden comprometer la eficacia del sistema. En algunos casos, las incidencias han dificultado el seguimiento de órdenes de alejamiento e incluso han influido en procedimientos judiciales, lo que ha reabierto el debate sobre la fiabilidad de los dispositivos actuales.
La situación se agrava en zonas rurales, donde la cobertura sigue siendo limitada. Un problema conocido desde hace años, pero que continúa sin resolverse de forma efectiva.

Casos que reflejan fallos del sistema






