Nadie se ha salido del guión previsto en la segunda jornada del Pleno de investidura en el Parlamento de Andalucía, día en que había que votar al inquilino de San Telmo para los próximos cuatro años. Cada grupo ha representado justo el papel que venían anunciando desde hacía semanas.
La izquierda de PSOE, Adelante y Por Andalucía, instaladas en ese ‘no es no’ a Juanma Moreno, que vienen repitiendo como papagayos desde la misma noche electoral del pasado 17-M. ¿Su justificación? Que no pueden hacer presidente a quien está privatizándolo todo, eso dicen, en Andalucía; o a quien ha dejado tiradas a las mujeres con el tema de los cribados del cáncer de mama.
Mientras, los de Abascal también han rechazado la investidura de Moreno, a quien han recordado que no tiene mayoría y que, ante la oposición rotunda de la izquierda, solo VOX lo puede hacer presidente.
Eso sí, para ello, el presidente en funciones y candidato a la reelección debe asumir la prioridad nacional, “poner fin a las políticas derivadas del fanatismo climático”, la desregulación y “acabar con las puertas abiertas a la inmigración ilegal”, tal y como ha indicado su portavoz Manuel Gavira, quien ha agradecido, eso sí, la “buena disposición” del PP-A con el que van a “seguir negociando” para intentar llegar a un acuerdo de gobierno hasta el último minuto.
De esta manera, en esta primera votación Juanma Moreno solo ha conseguido el apoyo de 53 diputados, los del PP, frente a los 56 votos en contra del resto de grupos: PSOE, VOX, Adelante y Por Andalucía, un resultado insuficiente para revalidar la presidencia de la Junta y que, además, ha activado el calendario que podría desembocar en una repetición de las elecciones autonómicas en octubre, en caso de que no se alcanzase la mayoría necesaria para la investidura en el plazo de dos meses que comienza a contar desde este martes.







