El Partido Popular ha ganado las elecciones autonómicas celebradas este domingo y se consolida como la fuerza más votada del nuevo escenario político regional.
La formación que lidera María Guardiola mejora sus resultados respecto a la anterior legislatura, aunque solo suma un escaño más en la Asamblea.
Pese a la victoria electoral, el PP no alcanza la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario y dependerá de pactos parlamentarios.
El nuevo reparto de escaños deja un Parlamento fragmentado y obliga a negociar para garantizar la estabilidad institucional durante la legislatura.
El gran derrotado de la jornada electoral es el PSOE, que sufre un hundimiento histórico tanto en votos como en representación parlamentaria.
Los socialistas firman uno de los peores resultados de su historia en la comunidad y pierden buena parte del peso político acumulado.
La caída del PSOE refleja un fuerte castigo de las urnas tras una campaña marcada por la desmovilización de su electorado tradicional.









