
El PP exige retirar el decreto de regularización masiva y denuncia riesgos para los servicios públicos
Las comunidades autónomas gobernadas por el PP presentan una enmienda a la totalidad del texto
El Partido Popular intensifica su ofensiva contra el decreto de regularización masiva aprobado por el Gobierno.
La iniciativa permanece en fase de alegaciones y pendiente del dictamen del Consejo de Estado.
Las comunidades autónomas gobernadas por el PP han presentado una enmienda conjunta al texto. Todas reclaman la retirada inmediata de la norma antes de su entrada en vigor. El frente común incluye una propuesta alternativa sobre las vías legales de entrada.
El planteamiento apuesta por reforzar la regularización ordinaria y el control administrativo. La propuesta orienta la inmigración hacia sectores con necesidades reales de empleo.
El modelo defendido fija criterios objetivos y verificables dentro del marco europeo. También solicita la convocatoria urgente de la Conferencia Sectorial de Inmigración.

El decreto, pactado entre el Ejecutivo y Podemos, centra el foco del debate político. Las autonomías populares consideran que puede generar un impacto directo en sus competencias.
La gestión de servicios públicos es uno de los principales puntos de fricción. Sanidad y educación concentran buena parte de las preocupaciones trasladadas. La incorporación de un número elevado de personas preocupa por su alcance real.
El procedimiento elegido, mediante Real Decreto, también ha generado controversia. La tramitación por la vía de urgencia evita un debate parlamentario ordinario.
La falta de cifras detalladas sobre los beneficiarios añade incertidumbre.
Las comunidades reclaman una memoria económica que evalúe efectos concretos. El debate se amplía al encaje de la norma con la política migratoria europea.

En paralelo, se abre una discusión sobre los requisitos en los procesos de arraigo. El PP planteó incorporar el conocimiento del castellano en su propuesta migratoria.
La Generalitat catalana anunció una enmienda para incluir el catalán como requisito. El Ejecutivo central aclaró después que el decreto no recogerá exigencias lingüísticas. El intercambio de posiciones mantiene activa la confrontación institucional.
La decisión final quedará condicionada al informe del Consejo de Estado.
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