Alrededor de uno de cada cuatro migrantes que accedieron a Ceuta durante las horas de mayor presión fronteriza habría sido menor de edad. Esa es una de las estimaciones que aparece en la documentación policial incorporada a la investigación de la Audiencia Nacional sobre los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
El porcentaje permite a los investigadores manejar una cifra que ronda los 17.000 niños y adolescentes. El cálculo no representa, sin embargo, el número de menores que permanecieron posteriormente en la ciudad, ya que muchos cruzaron acompañados de sus padres y regresaron después.
Esto explica la enorme distancia respecto a los datos facilitados por el Ejecutivo, que sitúan en 1.478 los menores acogidos en los recursos habilitados. Se trata, por tanto, de magnitudes distintas: la Policía intenta reconstruir cuántos atravesaron la frontera, mientras que la cifra gubernamental refleja aquellos que terminaron siendo atendidos en los centros.
La estimación forma parte del trabajo realizado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) a petición de la juez María Tardón. Además de su informe principal, la unidad aportó otros documentos confeccionados tanto antes como después de la crisis.
La reconstrucción policial sitúa el volumen total de entradas en una horquilla de 75.000 a 85.000 personas. Para aproximarse a esa cantidad, los especialistas tuvieron que recurrir a estimaciones debido a la situación registrada en El Tarajal, donde el sistema habitual de control fronterizo estuvo prácticamente fuera de funcionamiento durante cerca de diez horas.
La reconstrucción policial sitúa el volumen total de entradas en una horquilla de 75.000 a 85.000 personas
Uno de los elementos estudiados para reconstruir aquellas jornadas fue la evolución de los perfiles que llegaban a territorio español. Los agentes distinguen tres momentos diferentes, pero es el comprendido entre las once de la mañana y las diez de la noche del 30 de julio el que resulta fundamental para entender la cifra de menores.
Durante esas horas se produjo la mayor concentración de entradas y aumentó considerablemente la presencia de familias, mujeres y niños pequeños. La Policía calcula que los menores representaban entre el 18% y el 25% de ese flujo, porcentaje del que se obtiene la estimación de unos 17.000.
Antes de ese momento, la situación presentaba características diferentes. Las primeras entradas estuvieron protagonizadas principalmente por jóvenes de entre 15 y 25 años, muchos de ellos provistos de material para desplazarse por el agua. El informe sitúa entre un 95% y un 98% la presencia de ciudadanos marroquíes en esa fase.
Ya durante la noche y a lo largo del día 31, el número de personas descendió y volvió a predominar un perfil parecido al inicial, compuesto fundamentalmente por jóvenes marroquíes preparados para efectuar el cruce a nado.
La documentación policial ofrece así una estimación del número total de menores que atravesaron la frontera, independientemente de cuánto tiempo permanecieran en España. Esa diferencia resulta clave para interpretar los aproximadamente 17.000 calculados por los investigadores frente a los 1.478 que terminaron acogidos en los recursos habilitados por las autoridades.