Maître señaló que con el tiempo se volvió evidente que muchos de los implicados en los incidentes tenían nombres árabes. Añadió que, desde la aplicación de las nuevas medidas, la necesidad de personal de seguridad en la piscina se ha reducido casi por completo.
Una medida tachada de discriminatoria
Tras el revuelo y las críticas y acusaciones de discriminación hacia los franceses, el alcalde de Porrentruy, Philippe Eggertswyler, ha hablado. En declaraciones a Radio Fréquence Jura, explicó que no son prejuicios contra los extranjeros, sino una necesidad de restablecer la tranquilidad y la seguridad de los habitantes de la localidad.
"Ser elegido es asumir responsabilidades y los electos asumen sus responsabilidades". Subraya que su deber es priorizar el bienestar de los residentes locales.
"Hay que ver el problema de otra manera. Hoy hay una gran afluencia y es imprescindible asegurar que los habitantes de nuestro pueblo puedan aprovechar esta infraestructura", finalizó.
A pesar de la contundencia de la medida, se ha dejado la posibilidad de levantar el veto. "Todo dependerá del comportamiento de los usuarios y la evolución de los acontecimientos". Solo quieren que la piscina vuelva a ser "un lugar de esparcimiento abierto, pero respetuoso de las normas de convivencia".