Pedro Sánchez ha iniciado este martes un viaje oficial de dos días a Roma en medio de una de las mayores tormentas políticas y judiciales que atraviesa el PSOE desde su llegada a Moncloa.
El presidente dedicará gran parte del desplazamiento a una audiencia privada de apenas 45 minutos con Papa León XIV, mientras en España continúan creciendo las investigaciones que afectan al entorno socialista y las imágenes de la UCO entrando en Ferraz siguen marcando la actualidad política.
Además, Moncloa tampoco logró cerrar una reunión con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pese a los contactos mantenidos durante los últimos días entre ambos gobiernos.
Sánchez mantiene su respaldo total a Zapatero
Lejos de tomar distancia con José Luis Rodríguez Zapatero, Sánchez aprovechó su comparecencia en Roma para reafirmar públicamente su apoyo al expresidente socialista pese a la gravedad de las investigaciones judiciales abiertas.
El jefe del Ejecutivo insistió en la "presunción de inocencia" y aseguró mantener "todo su apoyo" a Zapatero después de conocer el contenido del auto y parte del sumario que se ha ido publicando en los últimos días.
El respaldo del presidente llega en un momento especialmente delicado para el PSOE, con socios parlamentarios reclamando explicaciones, miembros del propio espacio progresista marcando distancias y una creciente sensación de desgaste político dentro del Gobierno.
Ferraz sigue marcando la agenda del Ejecutivo
La visita de Sánchez al Vaticano quedó además completamente eclipsada por el operativo desplegado por la UCO en la sede del PSOE y por las investigaciones relacionadas con el denominado “caso Leire”.
El propio presidente reconoció que tuvo que retrasar su rueda de prensa para informarse de lo que estaba ocurriendo en Ferraz mientras agentes de la Guardia Civil reclamaban documentación al partido.
Aunque desde Moncloa intentan rebajar la situación hablando de un "simple requerimiento", la imagen de la Guardia Civil entrando en la sede socialista y los registros vinculados a antiguos dirigentes del PSOE han agravado todavía más la crisis política que rodea al Ejecutivo.