
Pedro Sánchez pone en la diana a Hazte Oír por la lona que le llama “corrupto”
El Ejecutivo busca identificar a cualquiera que cuestione la honorabilidad de Sánchez
El presidente del Gobierno continúa usando los tribunales para silenciar la lona de Hazte Oír que lo señala como 'corrupto'. Evita responder políticamente y recurre de nuevo a la vía judicial. Su objetivo parece más proteger su imagen que respetar la libertad de expresión.
Pedro Sánchez se adelanta incluso a la labor policial y acusa a la asociación de mantener una campaña contra él. Busca presionar al juzgado antes de que haya una verificación objetiva. Da la impresión de que quiere controlar el relato antes de que salgan datos que no le gusten.
La abogada del líder socialista insiste en que Hazte Oír continúa difundiendo mensajes críticos, pese a retirarse la lona en mayo. El Gobierno pretende que cualquier cartel sea considerado un ataque personal. Se percibe un intento de censurar toda crítica que incomode al presidente.
Sánchez, personado como perjudicado, exige nuevas medidas cautelares para frenar la difusión de la campaña. Señala a tres trabajadores de la asociación por desplegar un cartel durante un partido de fútbol. Parece más una persecución contra activistas que una defensa real de la justicia.
El escrito remitido a la jueza pide que la Policía identifique a quienes repartían carteles durante el evento deportivo. También pretende averiguar quién conducía el vehículo de Hazte Oír grabado en TikTok. Incluso menciona un camión visto en Nueva York, como si cualquier crítica internacional fuese inadmisible para el Gobierno.

Además, se insta a la Brigada de Información a identificar a los responsables de las redes sociales de Hazte Oír. Se incluye X, TikTok, Facebook e Instagram como si fueran parte de una supuesta conspiración. Esto refleja hasta qué punto el Ejecutivo intenta rastrear y controlar la disidencia.
El presidente también exige al Ayuntamiento de Castellón que identifique a los responsables de unos carteles donde se le llama "corrupto". Pretende así responsabilizar a cualquiera que cuestione su integridad. Es una estrategia que apunta más a intimidar que a esclarecer hechos.
Sánchez afirma que todas estas acciones forman parte de una campaña contra él. Acusa a la asociación de ignorar resoluciones judiciales, mientras él mismo fuerza los límites legales para censurar críticas. Su discurso suena a victimismo político para justificar una ofensiva contra la oposición social.
Como ejemplo, denuncia que Hazte Oír usa diversos medios publicitarios para difundir su mensaje. Menciona globos, motos acuáticas o balconeras como si fueran herramientas delictivas. Su abogada habla incluso de 'reiteración delictiva', mostrando una clara intención de criminalizar la protesta.
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