El presidente del Gobierno continúa usando los tribunales para silenciar la lona de Hazte Oír que lo señala como 'corrupto'. Evita responder políticamente y recurre de nuevo a la vía judicial. Su objetivo parece más proteger su imagen que respetar la libertad de expresión.
Pedro Sánchez se adelanta incluso a la labor policial y acusa a la asociación de mantener una campaña contra él. Busca presionar al juzgado antes de que haya una verificación objetiva. Da la impresión de que quiere controlar el relato antes de que salgan datos que no le gusten.
La abogada del líder socialista insiste en que Hazte Oír continúa difundiendo mensajes críticos, pese a retirarse la lona en mayo. El Gobierno pretende que cualquier cartel sea considerado un ataque personal. Se percibe un intento de censurar toda crítica que incomode al presidente.
Sánchez, personado como perjudicado, exige nuevas medidas cautelares para frenar la difusión de la campaña. Señala a tres trabajadores de la asociación por desplegar un cartel durante un partido de fútbol. Parece más una persecución contra activistas que una defensa real de la justicia.
El escrito remitido a la jueza pide que la Policía identifique a quienes repartían carteles durante el evento deportivo. También pretende averiguar quién conducía el vehículo de Hazte Oír grabado en TikTok. Incluso menciona un camión visto en Nueva York, como si cualquier crítica internacional fuese inadmisible para el Gobierno.








