LA RAZÓN asegura que Moncloa ha endurecido de forma inédita la seguridad del presidente en plena tensión con Marruecos y con Pegasus todavía como precedente
Pedro Sánchez ha endurecido las medidas de seguridad durante su estancia en la Residencia Real de La Mareta, en Lanzarote, hasta el punto de exigir que quienes accedan al recinto para mantener reuniones con él entreguen previamente sus teléfonos móviles.
Según publica LA RAZÓN, la medida no formaba parte hasta ahora del protocolo habitual aplicado durante las vacaciones del presidente del Gobierno. El objetivo sería reducir al máximo cualquier posibilidad de espionaje electrónico durante los encuentros previstos estos días.
La decisión llega en un momento especialmente delicado por la situación de Ceuta y las nuevas tensiones con Marruecos. Sánchez tiene previsto mantener contactos con varios miembros del Gobierno, entre ellos Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y José Manuel Albares, para abordar las consecuencias de la entrada masiva registrada en la ciudad autónoma.
Pegasus vuelve a planear sobre Moncloa
El endurecimiento del dispositivo no puede desligarse del espionaje sufrido por Sánchez mediante Pegasus, según apunta LA RAZÓN. El propio Gobierno reconoció en 2022 que el teléfono del presidente había sido infectado y que los atacantes consiguieron extraer más de 2,6 gigabytes de información.
También fueron afectados los dispositivos de Marlaska y Robles. La investigación judicial no logró determinar de forma definitiva quién estuvo detrás de las intrusiones, aunque Marruecos ha aparecido de forma recurrente entre las principales sospechas manejadas durante las investigaciones.
Desde entonces, la seguridad de las comunicaciones presidenciales se ha convertido en una cuestión prioritaria. Durante la reciente visita de Sánchez a Ceuta ya se reforzó especialmente la ciberseguridad, con vigilancia de posibles amenazas y canales protegidos entre Presidencia, Interior, Defensa y otros organismos.
Máxima precaución en plena tensión con Rabat
La decisión de retirar los teléfonos a quienes se reúnan con Sánchez se produce además cuando vuelve a estar bajo discusión el papel de Marruecos en los acontecimientos registrados en Ceuta.
El último barómetro de NC Report para LA RAZÓN señala que el 69,3% de los españoles cree que Rabat utiliza la presión migratoria para chantajear políticamente a Pedro Sánchez. El precedente de Pegasus vuelve así a alimentar las dudas sobre qué información pudo obtener Marruecos de las comunicaciones del Ejecutivo.
A ello se suma la polémica sobre los avisos previos a la entrada masiva. Marlaska ha negado reiteradamente que Interior recibiera alertas concretas, mientras distintas informaciones apuntan a que el CNI sí habría trasladado advertencias con anterioridad.
En este contexto, Moncloa ha optado por elevar un escalón más la seguridad en La Mareta. Ni siquiera los teléfonos de quienes acudan a reunirse con el presidente podrán entrar en las conversaciones, una precaución que refleja hasta qué punto el espionaje sufrido por Sánchez continúa condicionando su protección.