Pedro Sánchez ha vuelto a rescatar el viejo marco político del “no a la guerra” popularizado en España durante la etapa de Zapatero. En plena crisis internacional por el conflicto con Irán, el jefe del Ejecutivo decidió recuperar aquel discurso simbólico que marcó a la izquierda española. La estrategia parece clara: reactivar un relato político conocido para movilizar a su electorado.
La comparecencia de Sánchez ha estado plagada de referencias históricas y paralelismos con la invasión de Irak. Más que detallar una estrategia internacional, el presidente se apoyó en aquel episodio para advertir de los riesgos de una escalada militar. ¿El resultado? Un discurso cargado de memoria política, pero con cero propuestas concretas sobre el papel de España.








