
Pedro Sánchez desempolva el “no a la guerra” de Zapatero ante las advertencias de Trump de romper los acuerdos comerciales con España
El presidente opta por refugiarse en consignas del pasado para evitar explicar qué pretende hacer ahora
Pedro Sánchez ha vuelto a rescatar el viejo marco político del “no a la guerra” popularizado en España durante la etapa de Zapatero. En plena crisis internacional por el conflicto con Irán, el jefe del Ejecutivo decidió recuperar aquel discurso simbólico que marcó a la izquierda española. La estrategia parece clara: reactivar un relato político conocido para movilizar a su electorado.
La comparecencia de Sánchez ha estado plagada de referencias históricas y paralelismos con la invasión de Irak. Más que detallar una estrategia internacional, el presidente se apoyó en aquel episodio para advertir de los riesgos de una escalada militar. ¿El resultado? Un discurso cargado de memoria política, pero con cero propuestas concretas sobre el papel de España.
Recuerda directamente al posicionamiento que adoptó Zapatero durante la guerra de Irak y que terminó convirtiéndose en una de las grandes banderas del socialismo español. Sánchez parece intentar recuperar ese mismo clima político en un contexto internacional muy distinto. El presidente opta por refugiarse en consignas del pasado para evitar explicar qué pretende hacer ahora, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados.

La sombra de Irak vuelve a la política española
El paralelismo con Irak apareció desde los primeros minutos de la intervención. Sánchez recordó que:
“Europa y España ya han estado aquí antes”
Lo hizo referencia a la intervención militar de 2003, buscando que el mensaje conectará la crisis actual con uno de los episodios más polarizados de la política actual.
El presidente también aludió a las supuestas armas de destrucción masiva que justificaron aquella guerra. Según su argumento, aquella decisión terminó generando un mundo más inseguro. A partir de esa lectura, defendió la necesidad de evitar una nueva intervención militar.
La referencia culminó con el ataque al llamado “trío de las Azores”. Sánchez recuperó la imagen de la cumbre en la que José María Aznar se alineó con George W. Bush y Tony Blair antes de la invasión de Irak.
El doble discurso exterior de Sánchez
Lo que Pedro Sánchez decide omitir es que España ha multiplicado por doscientas sus compras de armas a Estados Unidos mientras el Gobierno critica públicamente la dependencia militar de Washington. El contraste entre discurso político y decisiones reales resulta difícil de ocultar. La política exterior de La Moncloa vuelve a avanzar en dirección contraria a su relato.
El Ejecutivo presume de autonomía estratégica europea mientras firma contratos millonarios con la industria militar estadounidense. El salto en importaciones no responde a una operación aislada, sino a un cambio de escala. España ha pasado de cifras residuales a compras millonarias en apenas un año.
Todo ello ocurre mientras Sánchez lanza críticas contra el presidente estadounidense Donald Trump y cuestiona las exigencias de gasto de Washington en la OTAN. El presidente habla de soberanía europea mientras aumenta la dependencia militar exterior. La contradicción no es solo política.
Más noticias: