Después de varios ejercicios con un comportamiento favorable durante el verano, el mercado laboral registró un deterioro en julio. Los datos difundidos por el Ministerio de Trabajo y Economía Social reflejan un incremento de 19.517 personas inscritas en las oficinas públicas de empleo respecto al mes anterior, lo que eleva el total de desempleados hasta 2.311.499.
El aumento se dejó sentir en la mayoría de los colectivos analizados. El número de personas sin trabajo creció tanto entre hombres como entre mujeres, aunque el repunte fue más intenso en el colectivo masculino. También aumentó el desempleo entre los mayores de 25 años, mientras que los menores de esa edad volvieron a marcar un mínimo histórico, con 159.562 jóvenes registrados como parados.
La evolución tampoco fue homogénea entre los distintos sectores económicos. Servicios concentró el mayor incremento de desempleados en términos absolutos, seguido de la construcción, mientras que industria y agricultura también cerraron el mes con más personas inscritas en las listas del paro. A ello se sumó el crecimiento del colectivo sin empleo anterior, integrado en gran medida por quienes buscan incorporarse por primera vez al mercado laboral.
A ello se sumó el crecimiento del colectivo sin empleo anterior
Pese al repunte mensual, la comparación con hace un año mantiene un balance positivo. Las cifras del Ministerio muestran que España cuenta con 93.107 desempleados menos que en julio de 2025, una reducción cercana al 4%, con descensos tanto en el paro masculino como en el femenino.
No obstante, el comportamiento de julio rompe con la tendencia observada en los últimos ejercicios. El incremento registrado es el más elevado para este mes desde 2008, cuando el mercado laboral se encontraba inmerso en la crisis financiera. Desde entonces, únicamente en 2022 se había producido un aumento del paro durante julio, aunque de una magnitud muy inferior a la registrada este año.
Desde el Ministerio de Trabajo atribuyen esta evolución a una menor influencia de los factores estacionales sobre el empleo y sostienen que, tras la reforma laboral, la evolución del mercado de trabajo presenta un comportamiento diferente al de años anteriores.