Para García-Page, resulta contradictorio que una vicepresidenta participe en el Ejecutivo y, al mismo tiempo, anime a movilizarse contra sus decisiones
Emiliano García-Page ha vuelto a marcar distancias con una integrante del Gobierno de Pedro Sánchez. Esta vez, el presidente de Castilla-La Mancha ha dirigido sus críticas hacia Yolanda Díaz después de que la vicepresidenta segunda llamara a mantener la presión en las calles ante el pleno extraordinario del Congreso en el que se debatirá la convalidación de los decretos sobre vivienda.
Para García-Page, resulta contradictorio que una vicepresidenta participe en el Ejecutivo y, al mismo tiempo, anime a movilizarse contra sus decisiones. En una entrevista en RNE ha definido esa posición como "un monumento a la incoherencia" y ha asegurado que le ha «dolido mucho» escuchar ese llamamiento.
"Si quieres movilizarte contra tu Gobierno, lo más decente desde el punto de vista político es no estar", ha afirmado el dirigente socialista. Page ha ido incluso más lejos al abordar las tensiones internas de la coalición: "La ruptura no tiene por qué ser lo peor, lo peor es tener el enemigo dentro".
En una entrevista en RNE ha definido esa posición como «un monumento a la incoherencia»
Pese a estas palabras, el presidente castellanomanchego no considera que una eventual derrota parlamentaria de los dos decretos vaya a provocar necesariamente el final de la coalición. A su juicio, «ningún ministro quiere dejar de serlo», aunque ha diferenciado entre la voluntad de los miembros del Consejo de Ministros y las decisiones que puedan adoptar los partidos que sostienen el Ejecutivo.
Page también cuestiona la política de vivienda
Las críticas de García-Page no se han limitado a Yolanda Díaz. El dirigente socialista ha cuestionado también la respuesta política que se está dando al problema de la vivienda y ha sostenido que España carece de una verdadera estrategia en esta materia, tanto durante los gobiernos actuales como durante etapas anteriores.
Sobre la decisión de llevar las medidas al Congreso mediante dos decretos diferentes, Page considera que responde a una fórmula "posibilista" para intentar reunir apoyos parlamentarios muy distintos. Lo ha resumido asegurando que se están intentando «sumar peras con manzanas».
El presidente castellanomanchego ha definido además las medidas impulsadas tras el desahucio de Maricarmen como "un torniquete» para frenar «una hemorragia". Aunque valora que se hayan adoptado medidas, considera que el problema exige una estrategia mucho más amplia y sostenida en el tiempo.
Su planteamiento pasa principalmente por aumentar considerablemente la oferta. García-Page sostiene que España debería construir entre 300.000 y 400.000 viviendas cada año, frente a una producción que ha situado actualmente por debajo de las 100.000. También calcula que solucionar los desequilibrios actuales requeriría «no menos de cinco o seis años» de estabilidad política y actuaciones continuadas.
En este punto, Page ha defendido la necesidad de disponer de «mucho más mercado» y construir vivienda "de todo tipo". También ha relacionado la escasez de oferta con la entrada de fondos de inversión que aprovechan las dificultades existentes en el mercado.
El presidente autonómico reparte, no obstante, las responsabilidades entre diferentes administraciones y partidos. Además de señalar al Gobierno, ha recordado el bloqueo parlamentario de cambios relacionados con el suelo y considera necesarias reformas legislativas para facilitar la construcción de nuevas viviendas.