El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha respondido a las peticiones de dimisión dirigidas contra él tras el accidente ferroviario de Toledo. Aunque ha asegurado que respeta las críticas y las exigencias de que abandone su cargo, ha defendido su continuidad al frente del Ministerio mientras se investigan las circunstancias del siniestro.
Puente ha insistido en que su principal cometido en estos momentos es determinar qué ocurrió y esclarecer las causas que provocaron la tragedia. "Respeto las peticiones de dimisión, pero la misión es aclarar qué pasó", ha señalado.
El titular de Transportes también ha defendido su actuación ante la crisis y ha reivindicado la necesidad de ofrecer explicaciones públicas. "Mi forma de ser responsable es dar la cara", ha afirmado en respuesta a los cuestionamientos sobre su gestión.
El titular de Transportes también ha defendido su actuación ante la crisis
En relación con el origen del accidente, el ministro ha apuntado a un posible problema técnico en las instalaciones encargadas de gestionar la circulación ferroviaria. Según ha explicado, los indicios disponibles apuntan a "un fallo en el centro de control de ADIF".
No obstante, esta hipótesis deberá ser examinada en el marco de las investigaciones para determinar las causas exactas del siniestro y establecer las posibles responsabilidades.
Las declaraciones de Puente se producen en un contexto de creciente presión política sobre el Ministerio de Transportes, después de que el accidente ferroviario haya reabierto el debate sobre la seguridad de la red ferroviaria española y los mecanismos de supervisión de las infraestructuras.