A menos de un año del gran apagón que afectó a buena parte del sistema eléctrico, nuevas revelaciones han intensificado la polémica. Un segundo paquete de audios remitido al Senado confirma que Red Eléctrica conocía desde enero —tres meses antes del incidente— que existía un riesgo elevado de fallo estructural en la red.
Las grabaciones, a las que ha tenido acceso El Mundo, recogen conversaciones entre técnicos del operador y compañías eléctricas en las que se advierte de anomalías graves en el sistema. El 31 de enero, una fuerte oscilación en la red encendió todas las alarmas. “Hoy ha sido muy gordo, lo habéis visto todos”, reconocían desde el centro de control, evidenciando la magnitud del problema.

Oscilaciones críticas y riesgo de colapso
Ese episodio previo al apagón no fue un incidente menor. Según los audios, la variación de tensión estuvo a punto de provocar la desconexión de grupos en la central nuclear de Ascó. “Si saltan los grupos nos quedamos a cero”, alertaron desde una de las compañías eléctricas durante la conversación.
Los propios técnicos calificaron lo ocurrido como una “oscilación muy, muy bestia”, reconociendo que se trataba de un fenómeno fuera de lo habitual. A pesar de ello, las grabaciones sugieren que no se adoptaron medidas urgentes para corregir el problema, más allá de la previsión de informes internos.
El papel de la energía renovable en el desequilibrio
Uno de los aspectos más relevantes que se desprende de los audios es el diagnóstico técnico sobre el origen de los fallos. En varias conversaciones se apunta directamente a un exceso de generación fotovoltaica y a la falta de energía térmica —procedente de centrales nucleares y de gas— como factores clave en la inestabilidad del sistema.
“La solar no es como la eólica”, explicaban, señalando que la falta de inercia de esta fuente energética puede provocar desequilibrios si no se compensa adecuadamente. En términos similares, insistían en la necesidad de contar con “más generación térmica” para estabilizar la red.






