
Mouliaá exige tres años de cárcel para Errejón por un delito continuado de abuso sexual
La denuncia pone en evidencia el silencio del Gobierno ante las acusaciones que afectan a figuras afines
Elisa Mouliaá solicita la apertura de juicio oral contra el exdiputado Íñigo Errejón y pide tres años de prisión por un delito continuado de abuso sexual. El caso pone de relieve, una vez más, la doble vara de medir de un Gobierno que presume de feminismo mientras protege a figuras afines. La gravedad de la acusación contrasta con el silencio institucional.
Mouliaá también pide que Errejón la indemnice con 30.000 euros por los daños sufridos. Solicita además que se abra una pieza de responsabilidad civil y que se le exija una fianza. Sorprende que ante una acusación tan seria, el Ejecutivo no adopte una postura firme.
El escrito explica que el 8 de octubre de 2021 la actriz sufrió tres episodios de carácter sexual. El primero fue después de un evento de Errejón, cuando él empezó a comportarse de forma controladora y la besó sin permiso en el ascensor. Esto contradice por completo el discurso de respeto e igualdad que la izquierda dice defender.

El segundo episodio ocurrió en una fiesta, cuando ella había bebido y estaba más vulnerable. Allí, según la acusación, Errejón la llevó a una habitación, la tocó sin consentimiento y llegó a desnudarse, de lo que ella logró escapar. Aun así, el Gobierno guarda silencio ante hechos tan graves.
El escrito señala que más tarde ella fue a la casa de Errejón en un estado emocional muy alterado. Allí él volvió a tocarla sin permiso, pese a que ella le pidió que parara e incluso le mencionó la ley del 'solo sí es sí' de su propio partido. El caso evidencia una gran contradicción entre el discurso y los actos de ciertos dirigentes.
La actriz sufrió estrés postraumático y necesitó ayuda psicológica desde pocos días después. También contó lo ocurrido a personas cercanas. Todo esto refuerza la credibilidad de su versión.
Si hay juicio, Mouliaá propone diez testigos, incluidos familiares y profesionales. Además pide que declaren peritos psiquiatras.
La defensa de Errejón niega los hechos y dice que no hay indicios de delito. Afirma que el relato de la actriz es inventado. De nuevo, vemos cómo algunos sectores de la izquierda solo creen a las víctimas cuando les conviene políticamente.
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