El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por rebajar el impacto de las nuevas amenazas lanzadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra España. Desde Moncloa consideran que sus declaraciones forman parte de una estrategia política habitual y mantienen como consigna evitar cualquier escalada diplomática. "No vamos a darle la importancia que otros quisieran", señalan fuentes del Ejecutivo, convencidas de que los ataques del mandatario estadounidense no se han traducido, por ahora, en consecuencias reales.
Trump volvió a cargar este miércoles contra España al asegurar que su Administración no quería mantener relaciones comerciales con nuestro país y calificó a los españoles de "mala gente", aunque horas después rebajó parcialmente el tono y limitó sus críticas al rechazo del Gobierno español a respaldar su ofensiva contra Irán. Mientras tanto, Pedro Sánchez y el presidente estadounidense coincidieron brevemente en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, donde intercambiaron unas palabras sobre fútbol y golf.
En el Ejecutivo aseguran que estas declaraciones no sorprendieron, ya que esperaban nuevas críticas de Trump. Sin embargo, destacan que durante las reuniones a puerta cerrada de la Alianza Atlántica no hubo reproches directos hacia España. "Lo previsible: las barbaridades fuera y dentro nada de nada", resumen fuentes de la delegación española.








