Marruecos ha decidido trasladar a España la responsabilidad por la falta de avances en el retorno de los inmigrantes que entraron irregularmente en Ceuta a finales de julio. El mensaje llegó directamente del ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, después de mantener un encuentro con José Manuel Albares.
Rabat sostiene que su posición sobre los retornos ya está definida y que, por tanto, los motivos por los que adultos y menores permanecen todavía en territorio español deben buscarse al otro lado de la frontera.
"Si los inmigrantes ilegales no han sido devueltos, si los menores no han sido devueltos, la pregunta no hay que planteársela a Marruecos, sino a España", afirmó Burita.
Con estas palabras, el responsable de la diplomacia marroquí trató de desvincular a su Gobierno de los retrasos que puedan producirse en los procedimientos. Según defendió, las autoridades de su país ya han expresado su disposición a recibir a quienes corresponda retornar, mientras que los problemas para materializar esas devoluciones responderían a circunstancias españolas.
Con estas palabras, el responsable de la diplomacia marroquí trató de desvincular a su Gobierno
Burita habló concretamente de «polémicas, consideraciones, obstáculos y dificultades» surgidas en España y recalcó que Marruecos no es el encargado de ejecutar los retornos.
El encuentro entre ambos ministros se produce después de la grave crisis migratoria vivida en Ceuta a finales de julio y en un momento en el que la gestión de la frontera y la cooperación con Marruecos continúan ocupando buena parte del debate político español.
Precisamente sobre ese debate también quiso pronunciarse el ministro marroquí. Burita mostró su malestar por las acusaciones dirigidas contra Rabat desde determinados sectores políticos españoles y advirtió de las consecuencias que, a su juicio, puede tener ese enfrentamiento para las relaciones entre los dos países.
«Es lamentable para España que actores políticos de gran relevancia sigan alimentando la polémica, los reproches y las acusaciones gratuitas e insultando el futuro de la asociación», declaró.
Rabat pretende así separar su relación con el Gobierno español de las críticas que ha recibido en España después de lo ocurrido en Ceuta. Para Burita, las diferencias en materia migratoria no deberían traducirse en una escalada pública de reproches entre ambos países.
El ministro defendió que la relación bilateral continúa siendo beneficiosa tanto para España como para Marruecos y señaló tres ámbitos que considera fundamentales: economía, seguridad e inmigración.