Tras años reclamando equipamiento de protección, los agentes destinados a la lucha contra el narcotráfico han comenzado a recibir cascos balísticos, aunque en una cantidad que consideran claramente insuficiente. El reparto impulsado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se limita a dos cascos por cada 30 policías, lo que en la práctica deja sin protección a la gran mayoría de los efectivos.
Según OKDIARIO, esta situación ha provocado un notable descontento dentro del cuerpo. Los agentes critican que la medida no responde a la peligrosidad real de las intervenciones, ya que únicamente quienes lideran los operativos pueden portar casco, mientras el resto continúa expuesto ante organizaciones criminales que disponen de medios cada vez más sofisticados.

También a la Guardia Civil
Mientras el Gobierno destina fondos públicos a dotar a Marruecos de vehículos nuevos para su seguridad, la Guardia Civil en Granada patrulla sin medios básicos. En numerosos cuarteles, hasta cinco agentes se ven obligados a salir en un solo coche por falta de vehículos operativos. La situación compromete la eficacia del servicio y la seguridad de los propios agentes.







