Renfe ha difundido un comunicado para defender su actuación tras el grave accidente del Alvia 2384 en Adamuz.
La empresa sostiene que tuvo constancia del siniestro de forma inmediata y lo comunicó a los servicios sanitarios.
La versión oficial llega tras una revisión completa de las comunicaciones del Centro de Gestión de Operaciones. Según Renfe, las llamadas registradas en los primeros minutos avalan su respuesta ante la emergencia.

La primera alerta se produjo pocos minutos después del impacto, desde el propio interior del tren accidentado. La interventora del Alvia informó de un accidente de gran magnitud y de su delicado estado físico. Indicó que había sufrido un fuerte golpe en la cabeza y que se encontraba desorientada.
La trabajadora también señaló que no sabía con exactitud dónde se encontraba el convoy.
Desde el centro operativo se le pidió calma mientras se verificaban los datos del tren. La respuesta inicial fue que la situación se estaba gestionando desde la mesa comercial correspondiente. Al no recibir nuevas indicaciones, la interventora volvió a contactar minutos después.
En esa segunda comunicación insistió en la gravedad del accidente y la urgencia de asistencia.
Desde el centro operativo se le trasladó que los servicios sanitarios estaban siendo activados. También se indicó que no había contacto con el maquinista del tren en ese momento. Pese a su estado, la interventora mantuvo comunicación constante alertando de la situación a bordo.
Minutos más tarde se produjo una tercera llamada desde el tren accidentado.








