
La Junta de Extremadura lleva a Europa la defensa energética de la central de Almaraz
La presidenta defendió compatibilidad entre nuclear y renovables
La presidenta, María Guardiola, agradeció este lunes la visita de una delegación de eurodiputados de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. El grupo está encabezado por su presidente, Bogdan Rzonca. Han acudido para evaluar el posible cierre de la Central Nuclear de Almaraz.
Ante los medios, junto al presidente de la PETI y los alcaldes de Navalmoral de la Mata y Almaraz, defendió la continuidad de la planta. Señaló que la visita sitúa en primer plano un activo clave. Afirmó que es imprescindible para Extremadura y también para España.
Advirtió que cerrar Almaraz sería una decisión terrible. Dijo que tendría consecuencias nefastas en empleo, economía y soberanía energética. Añadió que sería una decisión ideológica, sin base técnica ni científica.
Insistió en que no se puede poner en riesgo el bienestar ciudadano. Tampoco la seguridad energética ni la competitividad industrial.

Recordó que la Junta se comprometió a reducir la ecotasa que pagan las propietarias. Criticó que el Gobierno central haya cargado de impuestos a la energía nuclear. Explicó que así se vuelve inviable producir.
El Ejecutivo regional propone reducir hasta un 50% ese impuesto. Esto supondría en 2029 un ahorro de 45 millones de euros. Según indicó, la medida ha favorecido que las empresas pidan prorrogar la vida útil de la central.
La solicitud está siendo evaluada por el Consejo de Seguridad Nuclear. El informe se espera para mediados de año.
En un contexto de alta demanda eléctrica, defendió que España no puede renunciar a una energía limpia y segura. Aclaró que nuclear y renovables no deben enfrentarse. Deben convivir.
Indicó que en Extremadura el mix energético es 50% nuclear y 50% renovable. Dijo que demuestra que ambas pueden desarrollarse juntas.
Recordó que la central da empleo a 4.000 familias del Campo Arañuelo. Señaló que sobran motivos para mantenerla. Pidió que la comisión lleve a Bruselas la voz unánime de Extremadura: Almaraz no se cierra.
Con la visita, la Junta reafirma su compromiso con la continuidad de la planta. La considera garantía de empleo, competitividad industrial y soberanía energética para la región y el país.
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