La entidad, que comenzó su actividad en 1982, es actualmente la cooperativa agroalimentaria de primer grado con mayor facturación de Castilla y León
El futuro económico de numerosos municipios de Castilla y León depende de la capacidad de sus empresas agrícolas y ganaderas para crecer, generar empleo y mantener su actividad. En este escenario, la Junta quiere reforzar el papel de las cooperativas como motor de desarrollo del medio rural, favoreciendo su modernización y su presencia en mercados nacionales e internacionales.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha abordado esta estrategia durante una visita a COBADU, una de las principales compañías agroalimentarias de España, situada en la provincia de Zamora.
La entidad, que comenzó su actividad en 1982, es actualmente la cooperativa agroalimentaria de primer grado con mayor facturación de Castilla y León y la segunda de España. También ocupa el primer puesto entre las empresas zamoranas por volumen de negocio y generación de empleo.
El modelo cooperativo gana protagonismo en el campo de Castilla y León
La unión de productores permite afrontar uno de los grandes retos de las explotaciones agrarias: obtener una mayor rentabilidad sin perder capacidad de negociación frente a proveedores y compradores.
Por ello, la Administración autonómica está promoviendo estructuras empresariales que faciliten la comercialización conjunta, reduzcan costes y permitan incorporar nuevos servicios a la actividad cotidiana de agricultores y ganaderos.
La experiencia de COBADU refleja las posibilidades de este modelo. Lo que comenzó como un proyecto dedicado principalmente a producir piensos se ha convertido en una organización que participa en distintas fases del negocio agroalimentario.
Actualmente, sus actividades abarcan desde el suministro de alimentación para el ganado hasta la comercialización de animales, la gestión de producción láctea y los servicios de reproducción porcina.
Esta evolución ha permitido diversificar sus fuentes de actividad y ampliar las prestaciones disponibles para las explotaciones asociadas.
La modernización del sector, entre las prioridades de la Junta
El Gobierno autonómico cuenta con una hoja de ruta específica para favorecer la transformación de estas empresas: el Plan Estratégico del Cooperativismo Agroalimentario 2024-2027.
Su desarrollo contempla medidas destinadas a facilitar la adaptación tecnológica, mejorar la preparación de los equipos directivos y promover acuerdos entre entidades para aumentar su dimensión empresarial.
También incluye iniciativas dirigidas a simplificar trámites, fomentar el emprendimiento y abrir nuevas oportunidades de participación para las mujeres en los puestos de responsabilidad.
La Junta trabaja con la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (URCACYL) para llevar estas actuaciones a la práctica, con una parte mayoritaria de las medidas previstas ya en desarrollo.
Durante su encuentro con los responsables del sector, Pino ha trasladado la voluntad del Ejecutivo autonómico de mantener esta colaboración y avanzar en los compromisos establecidos hasta 2027.
Zamora, ejemplo de la importancia de la industria agroalimentaria
La dimensión alcanzada por COBADU ha convertido a la cooperativa en una referencia empresarial para Zamora y para el conjunto de Castilla y León.
Su actividad no solo proporciona servicios a los productores asociados, sino que también mantiene relaciones económicas con empresas auxiliares, transportistas, proveedores y otros negocios vinculados al sector primario.
Esta capacidad de generar actividad resulta especialmente relevante en territorios rurales donde la continuidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas contribuye al mantenimiento de la población y del empleo.
Uno de los ámbitos en los que opera la entidad es la fabricación de piensos, una industria fundamental para la ganadería española. Durante 2025, la producción nacional de alimentos compuestos para animales superó los 40,6 millones de toneladas.
Más capacidad comercial para las explotaciones agrícolas y ganaderas
La estrategia de la Junta pasa por facilitar que las cooperativas aumenten su presencia en la cadena de valor agroalimentaria y no dependan exclusivamente de la venta de materias primas.
El Ejecutivo autonómico considera que disponer de organizaciones más grandes y profesionalizadas puede mejorar el acceso a nuevos clientes y fortalecer la posición económica de los productores.