La asesora de Begoña Gómez en Moncloa vuelve a estar en centro de la polémica. La asistente en Moncloa, Cristina Álvarez, declaró este miércoles ante el juez Peinado que desconoce los motivos por los cuales se le ha imputado.
Por esta razón, no podía prestar declaración. Esta estrategia de defensa se asemeja a la utilizada por Begoña Gómez en su primera citación ante el Juzgado el 5 de julio pasado.
Tras su comparecencia en la sala de vistas, Álvarez se dirigió junto a su abogado a la secretaría de los Juzgados para obtener información. Y, posteriormente, regresó ante el magistrado, aunque tras unos minutos, salió del tribunal sin ofrecer su testimonio.

Cristina Álvarez ya había estado en los juzgados de instrucción de Madrid el 20 de diciembre como testigo. Entonces, reconoció ante el juez Juan Carlos Peinado la autoría de los correos electrónicos. En ellos, expresaba a los responsables de Reale Seguros que a Begoña Gómez le "encantaría" que continuaran patrocinando la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva.
La misma que ella codirigía en la Universidad Complutense de Madrid. Álvarez explicó que lo hizo como un "favor" para una amiga. Diferenciando esta acción de las tareas que realiza como asistente, para llevar su agenda "los 365 días del año, las 24 horas".

En el auto que modificaba su situación procesal, el juez Peinado señala que las diligencias realizadas hasta el momento iban encaminadas a su participación. "En conjunto" con el testimonio de Álvarez, permitían "inferir su participación" en los delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios. Por los cuales se abrió una causa contra Begoña Gómez.
Posteriormente, Álvarez ha contestado a las preguntas de su letrado. Y ha insistido en que ella no tuvo nada que ver con la Cátedra de Begoña Gómez ni conocía a nadie de las empresas con las que se firmó el convenio.
La nueva revelación que acorrala a Begoña Gómez sobre el software que negó existir
Esta pasada semana concluyó la comisión de investigación en la Asamblea de la Comunidad de Madrid sobre la cátedra dirigida por Begoña Gómez. Pero ha avanzado significativamente, aunque dejando un enigma creciente, el paradero del proyecto tecnológico que ella lideraba.







