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Fachada de un centro vasco con letrero Basque Center banderas de Estados Unidos y del País Vasco y macetas colgantes en la entrada
POLÍTICA

Idaho (EE. UU.) prohíbe la ikurriña por su vinculación con ETA y endurece el veto a banderas no oficiales en edificios públicos

La iniciativa también afecta a la bandera LGTBI colocada en dependencias municipales de Boise

El Estado de Idaho, en Estados Unidos, impulsa una ley para limitar las banderas en edificios públicos y recuperar la neutralidad institucional perdida. La iniciativa afecta a la ikurriña y también a la bandera LGTBI colocada en dependencias municipales de Boise. El planteamiento es sencillo: las instituciones deben representar al conjunto de ciudadanos, no a causas ideológicas concretas.

Los promotores recuerdan que los edificios oficiales se mantienen con dinero público y no pueden convertirse en escaparates políticos de ningún signo. Permitir símbolos identitarios abre una carrera de presiones donde cada grupo exige visibilidad desde las fachadas del poder. La ley pretende cortar ese ciclo y devolver a las administraciones su función básica: gestionar, no militar.

Banderas de la ciudad de Boise y del orgullo LGBTQ+ ondeando frente a un edificio gubernamental con cúpula

Instituciones para todos, no para activistas

En Boise durante años se normalizó la presencia de banderas culturales en actos oficiales, pero ahora se cuestiona su encaje legal. Quienes apoyan la norma insisten en que las tradiciones tienen su espacio, pero no deben ocupar sedes administrativas. Separar cultura y gobierno evita conflictos y protege a los funcionarios de vaivenes políticos.

El caso de la bandera LGTBI marcó un punto de inflexión al convertir el ayuntamiento en altavoz ideológico. Para muchos vecinos, aquello fue una señal clara de cómo el activismo estaba entrando por la puerta grande en la gestión municipal. La nueva legislación busca frenar esa deriva antes de que cada cambio político transforme edificios públicos en pancartas.

Limitar los mástiles a la bandera nacional y la estatal no elimina libertades, simplemente fija reglas comunes. Las calles, plazas y centros culturales siguen siendo espacios abiertos para todo tipo de expresiones. Lo que se protege es la neutralidad del Estado.

El legislativo de Idaho carga contra la ikurriña y la relaciona con ETA

La polémica se endureció cuando el legislador republicano Ted Hill calificó la exclusión de la ikurriña como “daños colaterales” necesarios. Defendió que en edificios públicos solo deben ondear la bandera de Estados Unidos, la estatal, las de los condados y las tribales. Afirmó que la unidad nacional exige un único símbolo institucional.

Durante el debate, el presidente de la comisión de Asuntos Estatales, Brent Crane, cuestionó si permitir la ikurriña obligaría a aceptar también otras banderas. Su intervención reflejó el temor a abrir una puerta difícil de cerrar. La ley prevé multas de hasta dos mil dólares diarios para funcionarios que incumplan la norma.

Hill fue más allá al definir la ikurriña como “bandera revolucionaria” y vincularla con ETA. Incluso sostuvo erróneamente que estaba ilegalizada en España. Para sus defensores, la prioridad es evitar que símbolos asociados a conflictos históricos ocupen espacios institucionales.

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