La guerra silenciada por la izquierda y que se intensifica lejos del foco mediático
Más de 80 yihadistas murieron en enfrentamientos con el Ejército nigeriano
porRafael Alejandro Escalona
politica
Las operaciones militares continúan mientras las autoridades intentan frenar la expansión de estos grupos armados
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El noreste de Nigeria vive desde 2009 una violencia constante por los ataques del grupo yihadista Boko Haram.
La situación empeoró en 2016 con la aparición de ISWAP, una escisión que intensificó los ataques armados. Ambos grupos buscan imponer un Estado islámico en Nigeria, país dividido entre mayoría musulmana en el norte y cristiana en el sur. En el noroeste también opera Lakurawa, vinculado al Estado Islámico, con atentados en Kebbi y Sokoto. La presión militar aumentó tras ataques aéreos de Estados Unidos junto a fuerzas nigerianas en diciembre de 2025.
Ese contexto explica los combates recientes en Mallam Fatori, en el estado de Borno, uno de los focos históricos del conflicto armado.
Más de 80 yihadistas murieron en enfrentamientos con el Ejército nigeriano, según el último balance oficial difundido.
Más de 80 yihadistas murieron en enfrentamientos con el Ejército nigeriano
Inicialmente se habló de 61 muertos, pero la cifra fue revisada tras nuevas evaluaciones sobre el terreno realizadas por las tropas. El ataque comenzó a las 00:50 tras detectarse movimientos desde cinco puntos de combatientes vinculados a ISWAP o Boko Haram. Los terroristas avanzaron en gran número a pie y utilizaron drones armados en un intento de romper las defensas militares.
El Ejército aseguró que fueron interceptados y desorganizados, provocando su retirada en desbandada tras la ofensiva.
Durante el combate resultaron heridos cuatro soldados, mientras que varios comandantes yihadistas fueron abatidos. Entre ellos destacan Abdulrahman Gobara, Ba Yuram y Abou Ayyuba, considerados claves en la coordinación del ataque. También fueron identificados otros combatientes relevantes dentro de la estructura del grupo terrorista en la región.
Las autoridades destacan que estas bajas afectan directamente a la cadena de mando y a la capacidad operativa del grupo. Tras los combates, el Ejército recuperó un importante arsenal abandonado por los atacantes en su huida.
Entre el material incautado hay 52 fusiles AK-47, ocho ametralladoras PKT y siete lanzacohetes RPG. También se localizaron cinco ametralladoras GPMG y más de 3.000 cartuchos de munición de distintos calibres.
El operativo permitió además incautar 21 cohetes, nueve artefactos explosivos y equipos de comunicación. Las fuerzas armadas también encontraron componentes de drones utilizados durante el ataque contra posiciones militares. El apoyo aéreo de Níger resultó clave para contener el avance yihadista en la zona.
La cronología del conflicto muestra una escalada constante desde 2009 con nuevas facciones y mayor capacidad armada. El uso de drones por parte de los yihadistas refleja un cambio en las tácticas empleadas en el terreno.
La región sigue siendo uno de los principales focos de violencia yihadista en África, con impacto internacional.
Las operaciones militares continúan mientras las autoridades intentan frenar la expansión de estos grupos armados.