El Gobierno laborista de Reino Unido atraviesa una nueva crisis política tras la dimisión de varias secretarias de Estado del Ejecutivo liderado por Keir Starmer después del fuerte desgaste sufrido en las elecciones locales celebradas la pasada semana.
Las renuncias se producen en medio de una creciente presión interna dentro del Partido Laborista, donde varios sectores cuestionan el liderazgo de Starmer tras los malos resultados electorales registrados en distintos territorios británicos durante los comicios municipales.
Una de las primeras en abandonar el Ejecutivo fue Miatta Fahnbulleh, hasta ahora secretaria de Estado de Descentralización, Fe y Comunidades. La dirigente presentó este martes una carta de dimisión dirigida directamente al primer ministro británico.
En la misiva, difundida posteriormente a través de redes sociales, Fahnbulleh pidió a Starmer “hacer lo correcto por el bien del país y del partido”. Además, reclamó el establecimiento de un calendario que permita desarrollar una transición política ordenada dentro del Gobierno laborista.

La exsecretaria de Estado destacó que fue “un privilegio” formar parte de un Ejecutivo que, según sus palabras, trabajó intensamente para impulsar cambios en el país. También recordó sus responsabilidades previas al frente del área de Consumidores de Energía antes de asumir nuevas competencias. Sin embargo, Fahnbulleh reconoció que el Gobierno no actuó con la rapidez ni con la ambición que exigía el mandato político recibido tras las elecciones generales. Según explicó, el Ejecutivo tampoco gobernó mostrando una línea política clara ni firme en sus convicciones.
La exdirigente laborista criticó además algunas decisiones adoptadas por el Gobierno británico durante los últimos meses. Entre ellas, mencionó los recortes aplicados a determinados servicios sociales que provocaron malestar dentro de parte del electorado tradicional laborista.









