El Gobierno quiere aprovechar el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a la Ley de Amnistía para demostrar a sus socios nacionalistas que cumple los acuerdos alcanzados durante la legislatura.
La Moncloa considera que la resolución de Luxemburgo supone un importante balón de oxígeno en un momento en el que su relación con Junts atraviesa una profunda crisis. Los independentistas dan por rota la alianza, mientras mantienen contactos y votaciones conjuntas con el Partido Popular.
Según publica El Mundo, el Ejecutivo pretende exhibir el respaldo europeo como una prueba de que ha cumplido su parte. La mirada no está puesta únicamente en los Presupuestos, sino también en las próximas elecciones y en la posibilidad de volver a necesitar a Junts, ERC y PNV para formar una mayoría.
El Gobierno se aferra al aval del TJUE a la amnistía para convencer a Junts de que cumple sus pactos
Puigdemont, el último paso pendiente
En el Gobierno llevaban meses señalando la aplicación de la amnistía a los principales dirigentes del "procés" como uno de los grandes objetivos políticos de 2026. La posible vuelta de Carles Puigdemont era vista internamente como un punto de inflexión.
Sin embargo, su regreso no será inmediato. Todavía quedan pendientes las decisiones del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, que deberá determinar cómo aplica la ley al delito de malversación atribuido al expresidente catalán.
Tampoco se descarta que los magistrados planteen una nueva cuestión prejudicial ante el TJUE. Este escenario podría volver a paralizar el procedimiento y retrasar durante meses una posible vuelta de Puigdemont.
"Necesitamos que se acaben de dar todos los pasos", reconocen fuentes gubernamentales citadas por el periódico. El Ejecutivo sabe que la decisión final depende de los jueces, pero quiere dejar claro ante sus socios que ha impulsado y defendido la norma.
El Gobierno se aferra al aval del TJUE a la amnistía para convencer a Junts de que cumple sus pactos
Junts mantiene la presión sobre Sánchez
La Moncloa no confía en que el pronunciamiento europeo permita recuperar inmediatamente el apoyo de Junts para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. La formación independentista ya votó esta semana junto al PP y Vox contra la senda de estabilidad.
La estrategia del PSOE mira más allá de las cuentas públicas. Tanto Ferraz como el Gobierno saben que sus opciones de continuar en el poder tras las próximas elecciones dependen de volver a reunir una mayoría apoyada en los partidos nacionalistas.
Félix Bolaños ha defendido que el Ejecutivo seguirá buscando acuerdos entre formaciones diferentes. Desde el PSOE también reivindican las 69 iniciativas legislativas aprobadas durante la legislatura, muchas de ellas gracias a los votos de Junts.
La formación de Puigdemont, sin embargo, mantiene su desconfianza. Su secretario general, Jordi Turull, ha advertido de que el Gobierno todavía debe cumplir numerosos compromisos antes de que pueda reconstruirse la relación entre ambas partes.