Jorge Suárez llegó al Congreso con la conciencia aparentemente tranquila. Es el subdirector de Emergencias de la Generalitat Valenciana y, según él mismo ha explicado este lunes, hizo todo lo que pudo. El problema, ha dejado claro, estaba arriba. Siempre estaba arriba.
La historia que ha contado es tan sencilla como demoledora: el Es Alert que podría haber salvado vidas estaba prácticamente redactado desde las cinco de la tarde. El mensaje no llegó a los móviles de los valencianos hasta las ocho y once minutos de la noche. En medio, más de tres horas de reuniones, debates sobre competencias, consultas a la Abogacía del Estado y correcciones de estilo en valenciano. Mientras tanto, el agua mataba.
A LAS 17:15 YA SABÍAN LO QUE SE VENÍA
Suárez no ha dejado lugar a dudas sobre cuándo se encendieron las alarmas. A las 17:15 de la tarde ya propuso enviar un aviso masivo. Había gente en los barrancos de la zona Utiel-Requena y la situación era seria. Nadie le hizo caso.
A las 17:38 lo intentó de nuevo. La Confederación Hidrográfica del Júcar acababa de comunicar que la presa de Forata podía romperse. Las crecidas podrían alcanzar siete metros. Siete metros de agua. Tampoco entonces se tomó ninguna decisión.
¿Por qué? Porque en aquel Cecopi los técnicos no mandaban. "Teníamos muy claro que no se podía mandar el aviso hasta tener la autorización de la dirección general", ha explicado. Y la autorización dependía de la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas. Que no autorizaba.
PRADAS, LOS ABOGADOS Y EL DEBATE DEL CONFINAMIENTO
Lo que ocurrió en aquella sala durante las horas siguientes resulta difícil de creer. Pradas insistía en que todas las decisiones fueran "consensuadas". Consultó a la Abogacía del Estado sobre el uso de la palabra "permanecer" en el mensaje de aviso. Alguien sacó a colación las sentencias contra el confinamiento del Covid para discutir si tenían competencia para "limitar movimientos de la población".
Afuera, el agua arrasaba Paiporta, Aldaia, Catarroja. Adentro, debatían sobre semántica jurídica.
Para rematar la situación, Pradas suspendió la reunión durante tres cuartos de hora. Tres cuartos de hora en los que, según Suárez, ya se manejaban "las perspectivas más catastróficas" sobre la presa de Forata. El subdirector ha dicho que no sabe por qué se interrumpió la reunión. Tampoco ha querido juzgarlo. Pero los hechos hablan solos.
EL POYO: LA INFORMACIÓN QUE NADIE TRANSMITIÓ








