El escritor Juan Soto Ivars vuelve a sufrir la censura de una sociedad sometida a los dogmas del feminismo oficial. Las redes sociales actúan como brazo censor del Gobierno. Así silencian a quienes cuestionan su relato único.
Uno de esos dogmas intocables es la Ley 1/2004, impulsada por el socialismo, presentada como perfecta pese a sus fallos. Soto Ivars analiza sus lagunas en su nuevo libro. Pero el poder prefiere atacar al autor antes que debatir.
El PSOE y Adelante Andalucía exigen a la Junta que cancele la presentación del ensayo. Pretenden vetarlo como si España fuera una democracia solo de nombre. Y anuncian un escrache para intimidar y amedrentar.
Varias asociaciones feministas han enviado cartas para impedir el acto cultural. Buscan imponer su moral ideológica por encima de la libertad de expresión. La censura se disfraza otra vez de 'protección'.
El libro cuestiona el relato oficial sobre las denuncias falsas, tema que el feminismo gubernamental evita a toda costa. El autor recoge testimonios y datos que incomodan al sistema. Y señala el uso instrumental de denuncias en divorcios.
Aunque reconoce la existencia de violencia real, critica la ineficacia de una ley usada más como arma política que como protección real. Este matiz, evidente y legítimo, es precisamente lo que quieren silenciar. No soportan que alguien desmonte su discurso único.








