En un reciente giro que ha intensificado las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el Departamento de Justicia ha revelado detalles sobre un complot frustrado. En el que Irán pretendía asesinar a Donald Trump.
La investigación, liderada por el FBI, descubrió un esquema organizado por un funcionario de la Guardia Revolucionaria de Irán. Que había ordenado a un contacto monitorear y trazar un plan para eliminar a Trump. Según los informes, este intento se habría concebido como represalia por la muerte del general iraní Qasem Soleimani en 2020.
El individuo identificado en la denuncia, Farjad Shakeri, aparentemente se encontraba en contacto con funcionarios iraníes y había recibido instrucciones para ejecutar el plan.
Los investigadores alegan que, en caso de no lograrlo antes de las elecciones estadounidenses de esta semana. Irán habría decidido posponer el intento hasta después de los comicios, aprovechando la posible derrota electoral de Trump para facilitar el ataque.

Soleimani y la Tensión Permanente
La motivación detrás de este intento de asesinato parece estar vinculada a la muerte de Soleimani, líder de la Fuerza Quds. Un brazo militar de élite dentro de la Guardia Revolucionaria Iraní, asesinado en un ataque estadounidense autorizado por Trump.
Desde el incidente, Teherán ha buscado justicia de manera activa, con amenazas de represalia pública emitidas incluso por el líder supremo iraní, Ali Jamenei. Estas amenazas han escalado a medida que el gobierno iraní busca vengar la muerte de una de sus figuras militares más importantes. Generando una larga lista de funcionarios estadounidenses bajo vigilancia constante de sus servicios de inteligencia.








