Nicolás Maduro ha instruido el retorno de su embajadora en España, Gladys Gutiérrez, previo a su investidura presidencial. Gutiérrez asistió a la recepción anual del Cuerpo Diplomático en Madrid, presidida por el rey Felipe VI.
Esta acción pone fin a la crisis diplomática iniciada en septiembre. Cuando Maduro llamó a consultas a Gutiérrez tras las declaraciones de la ministra de Defensa española, Margarita Robles, quien calificó al régimen venezolano de "dictadura".
El retorno de Gutiérrez antes del 10 de enero evita un posible veto español. Ya que el gobierno de Pedro Sánchez no reconoce la victoria de Maduro en las elecciones presidenciales del 28 de julio. Por ello, España ha decidido no enviar representación oficial a la toma de posesión en Caracas.
En septiembre, el canciller venezolano, Yván Gil, llamó a consultas a Gutiérrez y convocó al embajador español en Caracas, Ramón Santos, en respuesta a las declaraciones de Robles.

Robles realizó dichas afirmaciones durante la presentación de una novela, expresando solidaridad con los venezolanos que han emigrado debido a la situación en su país.
La presencia de Gutiérrez en la recepción diplomática en Madrid marca una normalización en las relaciones bilaterales. Sin embargo, España mantiene su postura de no reconocer el nuevo mandato de Maduro y aboga por una solución democrática en Venezuela.








