La persecución por el asesinato del joven conservador Charlie Kirk llegó a su fin. Tyler Robinson, un joven de 22 años, fue entregado a las autoridades.
Su padre, Matt Robinson, un oficial veterano del Departamento del Sheriff del Condado de Washington, lo reportó sin dudar. Este acto de heroísmo familiar puso punto final a una cacería que conmocionó a Estados Unidos.
El gobernador Spencer Cox lo llamó "asesinato político". Tyler Robinson huyó de inmediato, vivía en una lujosa casa de seis habitaciones en Washington, Utah, y está a 260 millas al sur de Orem. Se cree que Robinson había llegado al campus en un Dodge Challenger horas antes, videos de vigilancia lo muestran.

El arma, un rifle de alta potencia, se encontró en un área boscosa cerca. Municiones grabadas con mensajes de ideología transgénero y antifascista apuntan a motivos radicales. La culpa pesó en Robinson, que confesó todos los detalles a su padre.
Matt Robinson, con 22 años de servicio en la policía, actuó rápido. Contactó a los federales y ayudó en la captura.
"Fue un deber", dijo un portavoz del sheriff. La detención ocurrió alrededor de las 11 de la noche del jueves. Robinson enfrenta cargos graves.
El FBI considera la pena de muerte si se declara culpable. Aún no hay motivo oficial, pero los rumores hablan de influencias extremas en la tormenta política actual.







