Estados Unidos ha imputado a Raúl Castro, una de las figuras más relevantes del proceso revolucionario cubano y aún influyente dentro del poder en la isla, por su presunta implicación en el derribo de las avionetas de la organización “Hermanos al Rescate”. Según ha confirmado a ABC un representante de la Administración Trump, la acusación reabre un caso especialmente sensible en la historia de las tensiones entre Washington y La Habana.
El episodio al que se refiere la causa se remonta a febrero de 1996, cuando cazas cubanos abatieron dos aeronaves civiles de dicho grupo de exiliados, provocando la muerte de cuatro personas. Aquel ataque se considera uno de los momentos más graves de la confrontación entre ambos países.
Décadas después, la justicia estadounidense vuelve a poner el foco en el hermano de Fidel Castro, quien fue presidente de Cuba, ministro de Defensa y una de las principales figuras del aparato militar del régimen, situándolo ahora en una causa judicial de gran relevancia política y simbólica.
Esta decisión llega en un momento en el que la administración estadounidense ha endurecido notablemente su postura hacia el gobierno cubano desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. En este contexto, se han ampliado las sanciones contra dirigentes políticos, militares y de inteligencia, además de contra empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas, mientras se intensifica la presión energética con amenazas a terceros países que exporten combustible a Cuba.