El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este martes en Ankara para participar en la 36ª cumbre de líderes de la OTAN, una cita que reunirá durante dos jornadas a los principales dirigentes de la Alianza Atlántica en un momento de máxima tensión internacional. La reunión llega marcada por el debate sobre el incremento del gasto en defensa entre los países miembros y por la estrategia común para mantener el respaldo militar y político a Ucrania frente a la invasión rusa.
El avión presidencial estadounidense tomó tierra alrededor de las 13:50, hora local, en un aeropuerto militar de la capital turca. Desde allí comenzó una agenda cargada de encuentros bilaterales y reuniones con los principales aliados.
La llegada de Trump no pasó desapercibida. El mandatario fue recibido por las autoridades turcas antes de desplazarse al complejo presidencial, donde se desarrollan las sesiones de trabajo previstas para este martes y miércoles. Uno de los aspectos más comentados de la visita fue el gesto del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien acudió personalmente al aeropuerto para recibir al líder estadounidense.

Se trata de un protocolo poco habitual. Erdogan suele esperar a los jefes de Estado en el Palacio Presidencial, por lo que su presencia en la terminal aérea fue interpretada por analistas como una muestra de atención hacia la delegación estadounidense. La visita también tiene un marcado carácter histórico. Es la primera ocasión en diecisiete años en la que un presidente de Estados Unidos viaja oficialmente a Turquía desde que Barack Obama lo hiciera en 2009.
El encuentro entre ambos dirigentes se produce en un contexto especialmente delicado para la seguridad internacional. La guerra en Ucrania continúa condicionando buena parte de las decisiones estratégicas de la OTAN.







