
El dineral que pagará Moncloa para traducir su web al catalán
El contrato para la traducción de la web de Moncloa incorpora una exigencia poco habitual
El Gobierno de Sánchez sigue dando de qué hablar. El contrato para la traducción de la web de Moncloa incorpora una exigencia poco habitual en este tipo de servicios: disponibilidad total y continua.
Según The Objective, la empresa que resulte adjudicataria deberá atender avisos urgentes relacionados con contenidos institucionales en cualquier momento. Más concretamente, las 24 horas del día y todos los días de la semana, mediante teléfono y correo electrónico activos de forma permanente. Este planteamiento, más cercano a un servicio de emergencia que a una tarea administrativa estándar, está en el origen del notable aumento del presupuesto.
La licitación no fija un coste cerrado, sino un límite máximo de gasto anual. Ese tope se sitúa en 695.527 euros sin IVA, lo que supone 841.587 euros con impuestos incluidos.

El modelo de contratación, según el medio, se basa en tarifas por palabra traducida. De esta manera, de modo que el importe final dependerá de la cantidad efectiva de textos que el Gobierno decida traducir a otros idiomas.
El grueso del presupuesto no se destina a lenguas extranjeras, sino a los idiomas cooficiales del Estado. Aunque el debate público se haya centrado en el catalán, el contrato incluye también traducciones al euskera, gallego y valenciano.

En conjunto, estas lenguas absorben 614.264 euros del máximo anual previsto, mientras que el apartado internacional —que cubre principalmente el inglés y, de manera esporádica, el francés y el alemán— cuenta con una asignación mucho menor, de 81.262 euros. En términos proporcionales, casi nueve de cada diez euros del presupuesto potencial se reservan a las lenguas cooficiales.
Más allá del énfasis informativo en el catalán, el contrato contempla también traducciones al euskera, gallego y valenciano.
Esa amplitud se refleja en el reparto de fondos: la mayor parte del presupuesto anual máximo, 614.264 euros, se destina a los idiomas cooficiales, mientras que el apartado de lenguas extranjeras —centrado en el inglés y solo de manera puntual en el francés y el alemán— queda limitado a 81.262 euros. En la práctica, este desequilibrio supone que cerca del 90% del gasto potencial se concentre en las lenguas cooficiales.
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